Pese a las quejas, Larrinaga reconoció que 2010 fue el año de los accesos.
Fue una charla de verano y agenda abierta que dejó innumerables títulos. Porque el gerente del Consejo de Administración del Parque Industrial de Pilar, Ricardo Larrinaga, no ahorró quejas hacia el Municipio ante la falta de intervención pública dentro del complejo fabril, pero tampoco dejó de abordar temas clave como el tránsito, el transporte, y los accesos al predio fabril privado más grande de la Argentina.
-Se han escuchado muchas veces voces desde el Parque que reclaman mayor intervención municipal en la infraestructura interna del complejo. ¿Usted adhiere a ese reclamo?
-No hay otro recurso para hacer algo en el Parque que no sea lo que aportan las empresas en concepto de expensas, el Municipio no hace ninguna obra acá adentro. Es muy complicado porque el criterio del Municipio es que el Parque se arregla solo, entonces, para todo lo que sean obras de infraestructura, ya sea para mantener o para hacer algo nuevo, el Municipio no contribuye.
-¿Es decir que los consorcistas del Parque se sienten contribuyentes de segunda?
-El Parque Industrial está en Pilar pero sin embargo está afuera. Por ejemplo, Pilar tiene unas 25 mil luminarias del alumbrado público. El Parque construyó una primera etapa con 180 luminarias y no pudimos lograr que se incorporen al parque lumínico del Municipio, entonces no tenemos mantenimiento de esas lámparas. El Parque está fuera además de la recolección de residuos que hace Transur, no hay recolección de residuos domiciliarios dentro del Parque; así que todo lo tenemos que terminar resolviendo nosotros pero nos sale carísimo. Nosotros por ejemplo acá en el área administrativa tenemos un restaurante, y por todos los residuos del restaurante tenemos que pagar entre 1500 y 1800 pesos todos los meses a una empresa para que haga la disposición final de esos residuos. En Pilar con el pago de las tasas eso ya está incluido, y si vos nos mirás como vecinos, acá somos 200 vecinos nada más que son los consorcistas.
-Consorcistas que además tributan al Municipio.
-Acá todos pagan el alumbrado barrido y limpieza; seguridad e higiene; y la tasa para la construcción del Centro de Equipamiento Comunitario a pesar de que hace 2 años que no se construye nada. Por esa tasa se recaudan unos 100 mil pesos por mes, es decir, más de un millón de pesos al año, pero hace 2 años que no se construye nada y no se sabe adónde va ese dinero. Acá se da una especie de injusticia porque cuando se creó la tasa se creó con un fin determinado que era construir el Centro; ese centro no se está construyendo y la tasa se sigue cobrando. Entonces, el tema sería: construyen el Centro porque todavía no está terminado o se deja de cobrar la tasa; y si necesitan dinero para mantener lo que hay que creen una tasa de mantenimiento y listo.
-¿Qué le falta al Centro de Equipamiento?
-Hasta ahora tiene la sede policial, el cuartel de bomberos y la sede de la UTN, pero falta la Delegación Municipal, un centro de reuniones, las oficinas de la Cámara Empresaria del Parque Industrial, e iba a hacerse un centro de atención primaria que parece que ahora no se va a hacer porque se había construido pero se le cambió el destino; no se sabe qué va a ser ahora pero no va a ser una posta sanitaria. El argumento es que van a construir un centro de salud en el kilómetro 61, que tampoco lo están construyendo.
-¿En qué estado se encuentra la posibilidad de extender el ex Ferrocarril Belgrano hasta el Parque?
-Es un poco utópico. Son proyectos muy seductores y cada vez que se acerca una elección lo reflotan porque es muy seductor tener un tren. El problema de trasporte que tiene el Parque sólo lo puede solucionar un tren, porque acá trabajan 15 mil personas y en el término de entre las 4 y las 7 de la tarde todas cambian de turno o se van a sus casas, y no hay manera de sacar a toda esa gente con colectivos. Entonces, las empresas tienen charters o los empleados vienen en autos y las empresas le dan bonos para que paguen el combustible. El transporte va mejorando pero muy lentamente y las líneas recién cuando están muy abarrotadas meten otro coche, pero siempre van atrás del problema.
Balance
El 2010 fue el año de los accesos
-Se construyó la salida a Fátima, se comenzó la conexión con la ruta 6 y la reparación de la calle Frondizi; ¿el 2010 fue el año de los accesos en el Parque?
-Habíamos entrado en una crisis, llegó un momento en el que parecía que no íbamos a entrar ni salir más del Parque. Convocamos a una asamblea extraordinaria y las empresas decidieron poner más dinero para que se arreglen los accesos. Así se hizo la salida de Fátima, todo con recursos propios. En septiembre pasado, tuvimos la buena noticia de que se empezó a construir la salida a la ruta 6. Como se le quitó la concesión de la Ruta 8 a Corredor Americano, rápidamente Vialidad puso en marcha la obra antes de que venga un nuevo concesionario a la autopista que de nuevo ponga obstáculos; eso fue realmente muy hábil.
-¿Por qué se paró la obra de la calle Frondizi?
-Lo que anunció el intendente para arreglar la Frondizi con 260 mil pesos no alcanza para nada, sólo 1 kilómetro de ese camino cuesta alrededor de 2 millones de pesos y ese camino está colapsado en general porque ya tiene 30 años y se creó con un tráfico que no tiene nada que ver con el de hoy. La Provincia luego ofreció 600 mil y lo que ofreció el Municipio entonces quedó sin efecto. De los 600 mil, se usó una parte para arreglar un tramo cercano a la Calle 9. Pero luego se decidió, por problemas que se generaron con el tránsito, que el arreglo de la Frondizi se reiniciara una vez que la salida a Fátima estuviese terminada. Ahora, ya con dos alternativas para el tránsito (El Petrel y la calle a Fátima), estamos en condiciones de volver a la carga con los trabajos, pero el tema es que ahora Vialidad se decida a retomar la obra.
