Teatro

Una obra fuerte que conmueve y nos interpela

Un análisis de “Yo me quería morir antes que vos”, escrita y actuada por la pilarense Magalí Meliá. Entre el teatro documental y la acción dramática, aborda el tema del femicidio.
sábado, 10 de septiembre de 2022 · 12:21

Por Pensador Teatral

(pensadorteatral.blogspot.com)

Un potente y conmovedor texto escrito por la pilarense Magalí Meliá llega de la mano de “Yo me quería morir antes que vos”, un relato que nos interpela y aborda una temática lamentablemente muy vigente en nuestra sociedad. Nos referimos a los femicidios, un delito que acumula cifras que alarman. En los últimos años, los medios se ocuparon de dar visibilidad a casos notorios, de mujeres asesinadas en la mayoría de los casos por sus parejas o ex-parejas, siendo crímenes motivados por la violencia machista. Y pese a que la sociedad pareció tomar conciencia de este flagelo, las muertes de mujeres no se detienen.

El texto de Magalí aborda el tema desde un ángulo original y muy interesante, ya que navega entre el teatro documental y la acción dramática, desde la mirada de la hermana de la víctima y del entorno familiar. Analizando la secuencia completa, irremediablemente desembocará en la tragedia y las consecuencias que sufren los que siguen vivos, el dolor infinito que envuelve a la familia y cómo los que tienen que seguir adelante deben procesar el infierno que viven y ser fuertes a la vez para comunicar la noticia a los eslabones más débiles del entorno familiar.

En la historia que nos presenta “Yo me quería morir...” se pone la lupa en el gran vínculo que tienen dos hermanas, Irina (Magalí Meliá) y Leia (Débora Longobardi). Siempre fueron muy unidas, jugando cuando eran chicas primero, adolescentes luego y adultas finalmente, acompañándose en todo momento. Irina era la mayor y siempre se preocupó por cuidar a Leia. El destino quiso que estuvieran juntas en un boliche aquella fatídica noche de veraneo en que Leia conoció a Javier, quien luego de un corto noviazgo se convertiría en su esposo, en el padre de sus dos hijas y finalmente en su femicida.

Magalí, además de ser la autora, jugará un rol fundamental de presentadora de la historia, que arrancará por el triste final, con la muerte de su hermana, teniendo la dolorosa tarea de revivir aquellos desoladores momentos finales de su querida Leia, desde que recibió la trágica noticia y tratando de reconstruir aquellos últimos días de una pareja que ya no funcionaba como tal y que venía cuesta abajo desde hace tiempo.

Para mantener el suspenso, no queremos adelantar demasiado para que el espectador se sorprenda cuando vea la obra. Solo diremos que sin recurrir al golpe bajo en ningún momento, la dramaturgia consigue interpelarnos y movilizarnos, ya que las situaciones que nos propone el relato resultan cercanas y reconocibles. Aparecerán situaciones de violencia doméstica, escenas de celos, manipulación, culpa y avisos a las que no les damos la importancia debida y que sin danos cuenta anticipan la tragedia que pronto llegará.

El relato por momentos es desgarrador y tiene una carga alta de dolor y congoja, que llega al corazón del espectador. Y sin dudas para que esto ocurra, además de la potencia del texto que señalamos anteriormente, es necesario contar con un elenco comprometido con la historia, algo que aquí se logra con creces, gracias a las virtudes del trío protagónico reunido para la ocasión.

Magalí Meliá es el alma de este proyecto, ya que además de escribir la obra tiene reservado un papel muy importante en la misma. Con una sensibilidad a flor de piel logra emocionarnos y conmovernos, con un relato desbordado por la pérdida de un ser querido y ese aura de culpa que la invade por no haber podido detectar con anticipación la tempestad que llegaría, preguntándose a cada instante si no hubiera tenido que hacer algo más para evitar el peor desenlace y salvar a su hermana. Un trabajo enorme el de Magalí.

Sigamos con Débora Longobardi en la piel de Leia, la víctima. Nos encantó su composición, en este papel que era realmente complejo de representar.  A Débora ya la elogiamos mucho en este sitio por anteriores trabajos y que aquí nos sorprende al representar a una Leia, alegre y llena de vida, que a medida que avanza su relación con Javier irá ganando en preocupación, mostrando su carácter para no dejarse avasallar por un esposo celoso, violento y experto en el arte de la manipulación. Exquisito trabajo de Débora, una actriz que nos encanta, por su sensibilidad y carisma. Aquí vuelve a mostrar sus credenciales en un personaje que requiere gran compromiso y ratificando por qué es una de nuestras actrices favoritas donde del circuito de teatro independiente. Siempre es un placer verla en escena.

Para el final nos queda Sebastián Blanco Leis, en su doble representación del esposo de Irina y el de Javier, el gran villano de la historia. Minuciosa su composición de un hombre posesivo, extremadamente celoso y con una carga de violencia que, pese a sus intentos por disimular, se hace presente en numerosas ocasiones. No es sencillo jugar su personaje, pero Sebastián lo hace en gran forma, sin exageraciones pero con el carácter necesario para convertirlo en ese hombre violento que infunde miedo y al que le encanta victimizarse.

Se hizo larga la descripción, pero entendemos que la calidad de las interpretaciones que presenta la obra ameritaba las menciones y el reconocimiento para un trío de protagonistas, que muestra mucha química y un compromiso absoluto con el texto y la temática que merece destacarse. Para no ser injustos, queremos dedicar unas líneas a Pina González, ya que ella también está en escena y es la que se encarga de la banda sonora en vivo que tiene la obra y colabora para la creación de los diferentes climas que el transcurso del relato va pidiendo.

La dirección de Lorena Romanin, que además es una autora muy reconocida, logra potenciar la contundencia de un texto cargado de dolor, con una puesta austera, una escenografía despojada y con pocos elementos pero elocuente, con ese alambre rodeando la escena que representa la cárcel en la que habita Leia. Los colores oscuros y el vestuario colaboran al clima opresivo, ideal para dar el marco adecuado a un relato, donde la palabra es la que marca el ritmo. Ambos ítems están a cargo de Gabriella Gerdelics.

No queda mucho más para agregar, solo señalar el silencio absoluto con que el público sigue la acciones, que quedará de lado en algunas momentos cuando la tragedia se asoma en plenitud y en la sala se escucharán los sollozos de los espectadores, algo que pocas veces ocurre y que en este caso muestra cómo el relato consigue romper la cuarta pared y llega al corazón.

Recomendamos “Yo me quería morir antes que vos”, una historia que conmueve y nos interpela, poniendo en primer plano el tema de violencia de género y el femicidio como peor final. El texto de Magalí, sin recurrir nunca al golpe bajo, presenta esta historia que conjuga el teatro documental con una teatralización cargada de sensibilidad, gracias a la credibilidad de las interpretaciones, presentando una propuesta teatral de esas que resultan necesarias, ya que es una obra que invita a la reflexión y nos alerta acerca de cómo muchas veces naturalizamos ciertas conductas o comportamientos violentos, que no deberíamos dejar pasar.

 

El dato

“Yo me quería morir antes que vos” se presenta los jueves a las 20 en el Teatro del Pueblo (Lavalle 3636).

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