Soy mano

“Muchachos”

sábado, 24 de diciembre de 2022 · 08:26

Por Chino Méndez

Con todo el cuerpo con escalofríos escribo. Aún las emociones no dejan de expandirse. Quizás exagere, pero ¿qué más da? La Selección Argentina es campeona del mundo y en mis ojos el asombro es el mismo que el de un pibe. Vi todos los partidos de nuevo, completos, los siete, como para que mi escaso poder de análisis futbolero y lo que me queda de cordura le vayan ganando terreno a la emoción constante. Pero no lo logro, es que lo que este equipo logró es muy grande y tengo la certeza de que todo lo sucedido en el mundial irá agigantándose con el correr del tiempo. Me considero un enfermo de la historia de la celeste y blanca, en mi memoria se instalaron datos de jugadores y hasta de árbitros de mundiales en los que ni habían nacido mis viejos. Pero, apartándome un poco de esta afección, encuentro en este grupo humano razones como para que absolutamente todo merezca ser recordado. Estos muchachos han capitalizado la derrota y no se quedaron presos de la nostalgia de lo que pudo haber sido cuando le han dado vuelta los partidos, al contrario, apretaron los dientes más aún y fueron al frente. Algunos intocables aceptaron el recambio y los suplentes han jugado como titulares, millonarios que han puesto el bien común por delante, en busca de la gloria. Y la hinchada los ama y ellos tan cercanos a la gente, tan sencillos que hasta bebían un trago en una botella de plástico cortada… “El lujo es vulgaridad” ¿Cómo no emocionarse? ¿Cómo quedarse sólo con los goles o el 3-5-2? ¿Cómo nombrar a Messi y que, tras la sonrisa, no se te empapen los ojos? ¿Cómo no imaginar al Diego festejando y llorarlo de nuevo?

¡Qué maravilloso es el fútbol que hasta resulta posible explicarle a un nene o nena de siete u ocho años quiénes son los “pibes de Malvinas que jamás olvidaré”! ¡Qué pasional este deporte que nos hace viajar a instantes precisos del pasado y repasar adónde estábamos, por ejemplo, cuando Goycochea atajaba penales en Italia 90!

En mi registro quedará marcado mi amiga, la Pucky, y sus hijxs. Ella nacida el 29 de junio del 86, el mismo día que Maradona alzaba la copa en México. Y claro, estarán las puteadas y los gritos de mi hijo Juan, a quien desde que abrió los ojos le repito que la selección es lo más grande que hay, el que muy de a poco entenderá que esta alegría será para toda la vida, que siempre podrá volver a ese abrazo envuelto en llanto que nos dimos cuando le ganamos a Francia la final del mundo, y que yo rezaba sin parar “¡Gracias Diego!” y él gritaba con voz quebrada “¡Gracias Messi!”

Evoqué al Diego mucho más de lo que se podrán imaginar en este mes. Ahora lo suelto con el deseo profundo de que ojalá que descanse en paz. Los muchachos ya saben cuánto pesa la copa del mundo.

Quisiera decir mil cosas, pero todavía no me salen. La “Scaloneta” hizo mucho por mí y no es joda. Les aseguro que, de un tiempo a esta parte, yo gambeteo al asombro, quizás de gil que soy nomás. Pero esta vez volvió a ingresar algo de eternidad a mi retina, en la misma mirada que intenta redimirse con ojos de niño.

¡Gracias Selección!

Comentarios

29/12/2022 | 11:14
#1
Evidentemente hay que ser fanático para entender lo que genera el triunfo argentino en la gente que se vuelve loca olvidando que nos imos en el segundo país mas pobre de latinoamérica, después de Venezuela, con el mayor índice de inflación y demás bellezas. Sin duda que me alegro por los jugadores que demostraron ser Señores en lo suyo, pero solo ganan ellos. Nosotros no ganamos nada, disculpen la franqueza.
26/12/2022 | 16:29
#0
Creo que aun los que solo vemos futbol para los mundiales ESTE FUE MUY MUY EMOCIONANTE , CARGADO DE RECUERDOS Y ESPERANZAS. HERMOSA NOTA.FELICITACIONES!