La ciudad de la luz (6ª entrega)

La alegría no es solo brasilera

domingo, 3 de octubre de 2021 · 07:56


Por Pablo Ramos*
(Dedicada al Bandi, el globero bailarín de la plaza de Pilar).


María recién había alquilado nuestro actual departamento en La Morra, el mismo en donde ahora escribo, y faltaban comprar algunas cosas. Como en su cumpleaños ella no iba a estar en Buenos Aires decidí adelantarle el regalo y comprar el sillón que tanto le gustaba. Fuimos juntos a la fábrica, una que queda por la Ruta 8 ya que tengo por costumbre comprar todo en los comercios y las fabricas locales, siempre.

Se vivían momentos de mucha paranoica, con o sin razón. Lo digo así, pero dejo en claro que ante la duda y aún estando en leve desacuerdo con algunas medidas, las acaté una por una. Prefiero estar equivocado junto a mi pueblo que ser un gorila anti-barbijo o anti-vacuna. Es sofocante que mucha gente no pueda entender el carácter netamente político de las cosas. Y acá quiero detenerme un poco, hacer un intermedio de la crónica, porque estamos en época de elecciones y porque la cosa puede ponerse fea si Larreta se perfila para presidente.

Es de público conocimiento mi amistad con Jorge Ferraresi, también mi admiración hacia él y mi trabajo en la comunicación de todo lo referido a mi hermosísima Avellaneda. Los chicos de mi productora I Believe dejaron ya por un largo tiempo nuestros proyectos artísticos para ayudar a sostener esta revolución avellanedence, perdiendo muchas cosas que podíamos haber hecho, pero ganando en logros para el municipio. Comunicar mejor con la calidad de forma y contenido que la gestión actual merece.

Cuando conocí a Ferraresi yo me di cuenta de que era una enorme posibilidad para mi gente. Lo pude ver en una corta primera conversación. Vi la honestidad y la hombría de bien de quien me hablaba: Ferraresi. Soy un ser muy atento a la primera impresión.

Creo que la primera impresión prima, justamente, sobre las dificultades que uno pueda tener luego con las personas. Y que si uno no está atento a ella está todo más que bien. La segunda impresión, la tercera y la cuarta, solo terminan por desdibujar la percepción; la vuelven vulgar, desenfocada. Casi todos tenemos esa capacidad, y vivimos así sin darnos cuenta. Pero no hablo de una primera impresión sacada de la irreflexión, mucho menos de los medios, muchísimo menos del Grupo Clarin, de TN, etc.

Hablo de una primera impresión profunda; o sea, que venga de un momento en el cual estamos conectados con nuestro entorno y somos capaces de tener reacciones de la razón, no del prejuicio, o de la mala información. Fíjense lo que pasa con estos medios hegemónicos, la gente termina discutiendo noticias, no hechos.

Fue de notorio conocimiento lo que hizo TN con Villa Azul en Avellaneda, tan notorio porque logramos, desde la oficina de comunicación, hacerles pedir perdón. ¡A TN! Habían pasado enfrentamientos de gente contra la policía que reprimía violentamente diciendo que sucedía en Avellaneda. El vasco Iñaki Echeverría, mi querido hermano y socio, (un enorme productor de medios audiovisuales ganador de varios Martín Fierro uno por HISTORIA DE MUJERES DEVOTAS ¿lo recuerdan? junto a Ariel Gurevich y Santiago Losa). Bueno, él, se quedó toda la madrugada tratando de encontrar de dónde eran esas imágenes. En Villa Azul no pasaba nada: ¡nosotros estábamos ahí! La pandemia estaba en el punto rojo y la gente atendida por el Estado avellanedence: gente tratada no solo con respeto sino con amor, como se la sigue tratando, y como la seguirá tratando nuestra otra dirigente extraordinaria, Magdalena Sierra, que seguramente mi pueblo va a poner a cargo de nuestro destino en las próximas elecciones.

Finalmente Iñaki, a las 4 de la madrugada, pudo dar con esas imágenes: eran sacada de CHILE, del conflicto estudiantil. Hijos de puta es la palabra, aunque la madre de ellos no sé si tiene la culpa. Tal vez sí por haberlos parido. No hay peor persona que la que tomó la decisión existencial de ser un sorete. Y esa gente son eso: unos soretes. (Acá tienen el link del pedido de perdón de TN: patético-perverso https://www.youtube.com/watch?v=LBaxwB4GIEw)

Lo que quiero decir en este intermedio de la crónica es que yo tuve la misma buena primera impresión con Federico Achával cuando lo conocí, en una charla cordial que tuvimos en el palacio municipal, y luego lo mismo con Santiago Laurent, en una circunstancia diferente: la de un concierto de Bruno y su grupo De Tanos, una banda de amigos pilarenses. Y aunque no hicimos más que saludarnos y compartir una mesa, y fue durante un día particularmente difícil para mí, él me dio la misma buena impresión que el jefe del estado municipal: dos hombres que quieren una carrera política para servir al pueblo: dos hombres honestos. Y ya que de esto se trata la elección de noviembre, queridos lectores, de que no se perfile Larreta para presidente y así terminar de destrozar a nuestra patria, a nuestro pueblo, como destrozó las estaciones de Villa Crespo, de La Paternal, en la línea San Martin en función de sus negociados. Justamente las estaciones de los barrios más pobres de la gente que sí o sí usa el tren son las que aún hoy están sin habilitar. El tren las pasa de largo y sin embargo, la obra está tan mal hecha, que tarda casi el doble que antes en completar su trayecto.

A veces, en mis delirios, imagino un cruce genético entre Larreta y Lanata. Deberíamos llamarlo… a ver…  LARRETA+LANATA = LARRATA. ¿no? Entonces con un solo nombre nos referiríamos perfectamente a los dos. Y el nuevo engendro dirá las mismas mentiras que ellos dicen sin parar sólo por dinero. Por ninguna otra cosa más que más y más dinero.

Volviendo a la crónica y a esa vez del sillón: el clima mundial estaba horrible. Te atendían fuera de los locales, la vacuna apenas se soñaba y la gente presentía que esto no se iba a acabar nunca. La chica que nos atiende no hace pasar a los dos. Elegimos el sillón y yo pago una reserva que nos garantizaba la entrega a los treinta días

—Es un regalo adelantado de cumpleaños –digo, para despejar dudas de que fuéramos un paganini y su fato.
—Ay —dice la chica—qué papá más bueno que tenés.
—Sí –le digo yo—el padre de ella es muy bueno, pero se quedó en la casa porque le cayó mal un salamín, ¿viste? 
Los colores de la mujer se tornaron el arcoíris de Belcebú. Todos los pálidos que se puedan imaginar. 
—No te preocupes —le dije para calmarla, mientras María disfrutaba la situación de alguna extraña manera. Poniendo esas caras que a veces me son tan difíciles de leer, pero que tanto me gustan. 
—Tengo un hijo un año mayor que ella, pero por suerte soy el novio –agregué— Ser el padre sería muy costoso.
María me fulminó con la mirada. Y ahí la chica se despachó con algo que todo el mar de fondo que llevaba encima. Como siempre me pasa. Nos contó que su papá también estaba con una mujer joven a la que le llevaba más de treinta años, y que…
—No lo van a creer –dijo la chica. Era una amiga de ella que ella había llevado para hacer la limpieza y que había resultado que se levantó al hombre y que se casó con él. Y pasó de ser su amiga a ser su madrastra, y supongo, esto no lo sé, solo lo supongo, a heredar la fábrica de muebles. La primera impresión me había dado “mujer separada”. Y entonces lo dijo:

—Mi ex también —dijo, y pensé que la mujer se me derretía ahí mismo—. Conoció a alguien, más joven que yo. Yo me anoté en Tinder –dijo—, porque también puedo conocer al alguien lindo y joven.

El comentario me entristeció mucho. Y ella siguió y siguió. Lo soltó todo, supongo, porque si tenía más hubiese sido inverosímil.
La angustia que junta la gente es tremenda, por eso existen los Tinderes. Prefiero los tenders, ya que ahí se cuelga la ropa de toda la familia, y prefiero tener familia. Más hijos, o hijas, ojalá María quiera. O adoptar a dos a tres, a cinco pibes. Sin tener la necesidad de ir a buscarlos a las Filipinas, porque están por acá. Como se suele hablar en Palermo Sore. Y llevarme a todos los perros también a un terreno enorme cuando me pueda comprar el terreno enorme, y voy a poder, porque lo voy a hacer escribiendo, escribiendo sobre esta angustia que tortura a la gente y que tanto me tortura: la soledad y el aislamiento. 

—Sos una linda chica, corazón –le dije. María y la chica sonrieron. Mi compañera sabe que me gusta decirle cosas lindas a la gente y que suelo decir “corazón”, una costumbre que tomé en Salvador de Bahía cuando viví allá. Las baianas (sin H) aunque no te conozcan te dicen así: Corazón.

Entonces corazón herido de mujer, herido por el padre, la amiga y el ex marido, espero que no te enojes porque estas palabras no son chismerío; es tratar de entender quiénes somos, de dónde venimos y hacia a dónde vamos.

Pasaron esos días y ayer sábado me lo encontré al Bandi, Andrés, el vendedor de globos de la plaza central. Bailando descalzo y cantando una cumbia. Cantaba y bailaba frente a la atenta mirada del policía que no sé qué mierda vigilaba tanto. La letra decía algo de acostumbrado al amor, crep. Y entonces recordé a la vendedora y su tristeza. Y pensé en comprarle un globo y llevárselo, uno que no fuera amarillo, más vale. Encaré al vendedor y le dije: sos un genio.

—Soy Andrés, El Bandi, el vendedor de globos - me dijo
—Nos sacamos una foto para el diario.
—Más vale –dijo—pero a cara limpia.

Y acá esta la foto, ahora que estamos afuera otra vez, que mi amigo Maxi Salvioli, uno de los directores del hospital San Roque de Gonet, me dijo por teléfono que ya no había más internados por COVID en ese hospital, que estaban muy esperanzados de lo que venía. Vamos, gente. Que vuelva la esperanza, votemos bien nuevamente y salgamos como el Bandi querido, ahora más que nuca. Es el deseo para todos. Para vos también estimado Nacho de la óptica, ya que el lunes voy a buscar mis anteojos deportivos nuevos. Porque me gusta gastar la plata que gano, gastarla acá, porque la plata hay que gastarla en Pilar, en Avellaneda. Hay que comprase cosas, invitar asados, comprar globos, bailar en la calle descalzo. Porque la alegría no es solo brasilera, también es pilarense, más vale. Palabra de hombre del conurbano, palabra de escritor de Avellaneda y de Pilar. Palabra de honor.

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