La cultura, un sector castigado

El Instituto de Danzas Loreley, una nueva víctima de la pandemia

Pionera en la zona, la academia tiene 34 años de trayectoria en Del Viso. No pudo solventar los gastos de alquiler. “Gestionamos todas las ayudas posibles”, afirmó su fundadora, Lorena Zigalini.
viernes, 3 de julio de 2020 · 11:23

La pandemia de Covid-19 y la imposibilidad de realizar actividades en el marco del aislamiento obligatorio provocó el cierre de otro espacio cultural en distrito. En esta oportunidad, uno de los pioneros: la Instituto de Danzas & Arte Loreley, con 34 años de trayectoria en Del Viso, ha debido dejar su espacio por la imposibilidad de seguir afrontando los gastos.

Desde 1986, cuando era apenas una adolescente, Lorena Zigalini puso en marcha el sueño de crear una academia de danzas que convocara e incluyera a niñas, niños, jóvenes y adultos de la zona. Así formó Loreley, sitio que nació en su propia casa y fue creciendo hasta llegar a su locación más reciente, en Valentín Gómez y Avenida Madero (ruta 26). Allí estuvo los últimos 8 años, hasta esta semana, cuando llegó el momento de decir adiós.

“Es uno más de muchos espacios que están sufriendo lo mismo”, expresó Lorena en diálogo con El Diario. La mujer recordó que, durante estos últimos meses, “gestionamos todas las ayudas posibles: Fondo Desarrollar, los créditos a tasa cero, esperamos el comienzo de Comercios Cuidados… pero nos dijeron que no aplicábamos para recibir la ayuda y listo. Nada más. Tenemos todo en regla, pero parece que nada sirviera”.

Esfuerzo

Lejos de ser un emprendimiento unipersonal, en la academia trabajan nada menos que veinte docentes. Y, si bien las clases trataron de mantenerse en forma online, los ingresos son muy distintos a los de un período normal.

Desde el principio de la cuarentena, los centros culturales claman por auxilios para el rubro. En Pilar, particularmente las escuelas de baile hicieron varios llamados en este sentido. Lorena coincide en que “nuestro sector tiene una vulnerabilidad muy grande. Es una lucha estar en este ambiente, la escuela fue creciendo en base a mucho esfuerzo personal”.

Y recordó que, a lo largo de 34 años “pasaron varias generaciones por nuestras aulas, representamos a Pilar en muchos lugares, entregamos becas, todo solventado por nosotros y las familias”.

Ahora, para saldar la deuda de los meses de alquiler por retirarse antes de cumplido el contrato, y no pudiendo usar el espacio por la pandemia, se vendieron parte de las herramientas de trabajo.

Ante el cierre de la sede, reflexionó: “Siempre nos preocupamos por una formación de los chicos como personas, además de como artistas. Que tengan aprendizajes para la vida”. Y aseguró que, cuando todo vuelva a la normalidad, “vamos a salir adelante”.

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