Soy mano

De sapos tragados y a tragar

Por Graciela Labale
sábado, 18 de julio de 2020 · 08:30

“Se va a acabar, se va a acabar, la burocracia sindical”, cantábamos las pibas y pibes de la JTP al compás del bombo. Y sí, eran los tiempos de José Ignacio y el Loro Lorenzo. Nunca se acabó la tan mentada burocracia, se recicló. Siempre fueron y son los mismos “Gordos” con otros nombres. Glups sapos tragados.
Antes el General Osinde, a punta de FAL, arrancaba con la masacre de Ezeiza, el día que llegaba el Viejo, después que festejáramos el triunfo del 73 con una fórmula compartida con un conservador. Posteriormente vinieron otras victorias y otros siniestros personajes: la Chavela, el Brujo, el yerno y la Triple A.
Glups sapos tragados. Y padecidos.
El presidente del Senado de entonces con la viuda firmaba el Operativo Independencia y luego pretendía ser presidente tras la dictadura.
Glup, sapos tragados. O no votados por autocrítica y convicción como fue el caso de Ítalo Argentino Lúder que nos mandó al matadero y por suerte no llegó a la primera magistratura. Gracias Alfonsín.
Desde los ´70, década en la que empiezo a tomar partido por la política, vengo tragando sapos sin cambiar de vereda. Alguno dirá, pero a esta mina le gusta sufrir o se preguntará por qué insisto. Respondo: porque hasta ahora, para mí, esa fue y es todavía la vereda del pueblo, del pueblo con hambre, con pesares y dolores eternos. Y estoy convencida que si algo se puede subvertir en la sociedad es desde ahí, al lado de ellos, aunque el precio sea atravesar experiencias tremendas como la del “ilustre” riojano que nos dejó un país devastado. Gran sapo al que tragué una sola vez. 
Glups sapo tragado. En la segunda ya no me agarró.
En la ancha Avenida del Medio, y mientras que para ganar tengamos que estar Todos, los sapos seguirán existiendo. El asunto es aprender a esquivarlos, denunciarlos, criticarlos y hasta no votarlos para luego volver a una avenida más despejada. Pero no hay esquive posible si no los reconocemos y dejamos de lado esa ceguera llamada “lealtad”, mal interpretada. 
 Desde que me mudé a Pilar la cuestión no fue tan distinta. Un doctor que venía a curar a Pilar (según el conocido tema musical del cantor devenido en político, ahora en la vereda de enfrente) dejó la salud hecha pedazos. El virrey de Derqui, al mejor estilo del zabeca de Banfield, siempre cayó y cae parado. Aunque pierda una interna, logra la foto y se ubica bien cerquita del poder para acomodar sus porotos. Ni hablar de los extrapartidarios como el “Gambetita” arrimado al alcalde actual o el pibe “Lansilla” que nunca sabés dónde ubicarlo pero vive haciendo campaña, para él, eternamente. 
Glups sapos tragados.
Sin embargo sigo en el mismo camino porque aunque critique, me enoje y discuta estoy orgullosa por tanto conquistado históricamente: el estatuto del peón, el voto femenino, los derechos de los trabajadores, la salud en tiempos de Carrillo y más recientemente la AUH, la ley de Identidad de Género, el casamiento igualitario, junto a una mirada un poco más justa para con los que menos tienen, sólo un poco porque siguen sin salud ni educación de calidad, son víctimas del gatillo fácil y por encima de todo del poder económico que continúa en las mismas e intocables manos. El Peronismo sigue siendo para mí, el camino posible. Aún en tiempos de pandemia, y con personajes a los que detesto muy adentro del proyecto, glups sapos tragados, sigo bancando los trapos y soñando con una legítima autocrítica, para poder avanzar. Alguna vez… venceremos!
 

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Comentarios

19/7/2020 | 08:15
#1
Graciela querida, ni el partido ni los peronistas (de cualquier época) son 'el' peronismo. El peronismo es una ética y un camino (como bién recordaba el Nano). Electoralmente (aún en sus momentos más exitosos) siempre fuimos Frente, por aquello de que el movimiento siempre es más ámplio que cualquier formulación partidária. Y muchas veces fué aguantadero, en eso te doy la derecha. Inefable entonces, su verdad es la calle y hoy, quién es verdaderamente peronista, se queda adentro cuidándo cuidándose.
18/7/2020 | 12:53
#0
Que buen artículo, y que verdad... seguiremos tragando sapos??? seguro que sí.., pero nunca perder de vista los sueños y seguir trabajando. Un granito de arena , suma. Y los tuyos, Graciela Labale , ya son un Médano.