Soy Mano

Punto de partida

Por Chino Méndez
lunes, 25 de mayo de 2020 · 14:27

…”No hay más adiós, no hay más final. Todo es un comienzo, los hombres partiendo vuelven a empezar”… Agarrate Catalina.

En general  suele costarme muy poco escribir garabatos sobre finales. Es que utilizar la referencia de lo que aconteció, antes  que el gran telón cierre el escenario, es más sencillo. Uno cuenta lo que sabe o cree que ocurrió, busca palabras que ayuden a vestir lo que siente y culmina. Pero hoy intento nombrar o declarar un comienzo. Es cierto que existen momentos en que la vida te frena en seco, literalmente, y sacudís los zapatos  para encontrar el norte de tus pasos y esa frenada deviene en un “mientras tanto” pesadamente interminable, porque la aguja de la brújula no deja de dar vueltas sin sentido y la quietud suele ser peligrosa. Pero una vez pasada la tormenta hay que mirar hacia adelante.

Como dije, estas letras amontonadas intentan ponerle palabras a una nueva verdad, porque vienen de otras, a la vista más prolijas y ordenadas, que anunciaron un viejo error.

Dar el paso no es fácil y dejar atrás es más difícil, pero es necesario perder de vista la costa donde habita el pasado, para conocer otras orillas donde poder habitarse. Quizás por una letal intuición o, simplemente, el instinto de seguir camino en busca de esa reinvención que, en definitiva, te ayude a ser mejor a pesar delas heridas y las rengueras.

…”caminante no hay camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”… Es tan simple decirlo, pero para ello primero hay que llenarse de coraje y reconocer tu propia fragilidad, porque sólo enfrentar a los miedos te llenará de fortaleza y no esconder la miseria ,que todos portamos, ayudará  a que te lleves mejor con el espejo. Allí, recién allí, no volverás jamás a aquellos lugares comunes y, aparentemente, confortantes. No retroceder, reconocer, crecer y así avanzar.

Todo comienzo proviene de un final. Ya encontraste el punto de inflexión donde los procesos te trajeron hasta este bendito punto de partida, o de comienzo. Ya diste latigazos a tu espalda, ya llovió sobre mojado arriba de imágenes con rostros maquillados de moral, incendiaste lo que se derrumbó y abrazaste al dolor para saber cómo soltar con una sonrisa limpia. Ya archivaste las fotos amarillentas y los viejos perfumes en aquel cofre, al sur del alma. Ya es la hora.

Acá estoy. Suena tan bien dicho en primera persona, ávido de nuevos resplandores y caminos desconocidos que esperan mi huella. Doy el primer paso con firmeza y la frente en alto ¿Qué ocurrirá a medida que suceda esta marcha?...

No intentar saberlo, tal vez, se parezca un poco a la libertad. Allá voy, echando de más aquello que ya no echo de menos.

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