Soy mano

Siempre del lado de la Madre de todas las batallas*

por Graciela Labale

Por Redacción Pilar a Diario 24 de agosto de 2019 - 00:00

Es un martes de invierno y hace mucho frío. Con Flor, compañera de trabajo y amiga de la vida, nos vamos a  buscar a Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, a su domicilio de la calle Lobos, en Castelar. Bien tempranito, llegamos a una típica casa de los 60, con su frente de piedra Mar del Plata, de la que sale, esta vez dispuesta a recorrer no sé cuántos kilómetros para llegar a una escuela pública, la Nº 37, de la localidad de Luis Lagomarsino, Partido de Pilar.
Nos pregunta y le vamos contando que la secundaria queda al fondo de un barrio olvidado, de los que no salen en las revistas del corazón en las que aparecen esos lugares paradisíacos del distrito, en el que las familias la pelean día a día para no morir de exclusión y donde las pibas y pibes sufren hambre junto a ausencia de abrazos, de miradas y actos que los hagan visibles.
Ahí en el corazón del dolor, donde viven “Los nadies”, hay un lugar, un colegio, un proyecto educativo y un equipo docente y directivo, con Lorena a la cabeza, que con otras instituciones y profesionales del barrio, haciendo un trabajo en red, le ponen garra y alma al día a día. Y hay un grupo de jóvenes ávidos de saber, respetuosos y cálidos, a la espera de la llegada de la diminuta e inmensa Norita. 
Ya desde que puso un pie en la vereda, con su pañuelo blanco en la cabeza, todo fue emoción, alegría y dignidad. La esperan las banderas, el Himno, canciones preparadas en clases de música, palabras tiernas y comprometidas, un documental en el que alumnas y alumnos recopilaron su vida, la inspectora del área junto a una consejera escolar, dada la importancia de la visita, más los vecinos, muchos de ellos padres de los chicos, más varios regalitos para que lleve de recuerdo. Ella no para de repartir sonrisas, caricias y un genuino agradecimiento por cada uno de los trabajos preparados para la ocasión, su presencia es el broche de oro de un proyecto que lleva más de un año de trabajo.
El ida y vuelta con los pibes es sin desperdicio, ellos preguntan y Norita no deja de responder ni un solo interrogante, sin obviar el recuerdo siempre presente de Gustavo, su hijo desaparecido desde hace más de 40 años.
Después de compartir algo calentito con cosas riquísimas preparadas amorosamente, rodeada del mismo afecto con el que entró, se retira, nos retiramos del establecimiento. Pero aún nos espera el gesto final. Una mujer, cuyo hijo murió fatalmente en un accidente vial donde perdieron la vida varios adolescentes del barrio, de un ballet folclórico, en un micro que no contaba con la autorización para ese tipo de viajes, se acerca, le cuenta su pena, y “La Madre de todas las batallas”*, sin más ni más, le da su número de teléfono, para lo que necesite, le aconseja no bajar los brazos y que siga reclamando hasta que se haga justicia. Ahí lagrimeamos todos los que estábamos cerca, sin duda Ella siempre está donde hay que estar, en “El Lado Norita de la vida”*.
*El lado Norita de la vida, libro de Pablo Meliccio 
* NORITA La madre de todas las batallas, libro de Gerardo Szalkowicz.
 

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