Soy Mano

El mundo sigue

Por Redacción Pilar a Diario 13 de julio de 2019 - 00:00

Por Víctor Koprivsek 

Yerba mala también muere. Un clavo no necesita de otro clavo para sacarlo de tu corazón. Dios no aprieta ni ahorca.
¿Quiénes inventaron los refranes que escuchamos de tanto que nos lo repetían en todos lados?
Cocodrilo que se duerme no es cartera, capaz está descansando un poco pero no creo que sea un boludo. Lo que sí creo es que hay seres humanos desalmados que andan matando animales para vender su cuero por monedas.
Yo, argentino. Ese es uno de los peores de todos. Lo escuché en varias oportunidades como queriendo decir “yo me lavo las manos” al mejor estilo Poncio Pilatos.
¿Qué hicieron de nosotros? ¿Y de las generaciones anteriores? ¿Por qué?
¿Quiénes inventan los cantitos de los pibes en los recreos? Los de mi generación, que hicimos la primaria allá por los 80, repetíamos casi como un mantra: uno, dos, tres… cigarrillo 43. ¿Se acuerdan?
Después terminamos fumando todos, obviamente. O casi. Metiendo veneno en nuestros pulmones y sin que nos pongan un revólver en la cabeza.
Solitos nos matamos a nosotros mismos.
¿Qué ves cuando prendés la tele o cuando abrís los portales de noticias en tu compu?
El año pasado visité una escuela del distrito y le pregunté a unos chicos a qué jugaban, parecía algo así como el “quemado”. Me respondieron que el juego se llamaba “matemos un chino”.
¿Perdón?
-Sí, tenemos que matar chinos tirándole con la pelota. Al que le pegamos muere. 
El que parte y reparte no necesariamente debería quedarse con la mejor parte. También puede administrar con justicia y generosidad.
Las palabras edifican, construyen mundos. Anteceden lo que ha de acontecer. Preludian.
Para terminar, estaba escribiendo un mensaje de texto con el celular y cuando lo mandé, al releerlo vi que el celular escribió cualquier cosa.
Entonces empecé a prestar atención y vi que, a medida que vas pulsando las letras, tira opciones de palabras que si no te das cuenta capaz las manda en lugar de lo que vos quisiste poner.
Yerba mala muere. Todos morimos. El tema es qué palabras sembramos.
Porque el mundo sigue.

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