Soy mano

Los indiferentes…

Por Graciela Labale
sábado, 10 de marzo de 2018 · 00:00

“Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido… La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes. La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia pasivamente, opera... Tuerce programas y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes (injustas), que sólo la revuelta podrá derogar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente.
Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado? Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.
… Estoy vivo, siento ya en la conciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo… por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes”. Antonio Gramsci.
Luchar contra la indiferencia, con el que como a mí no me pasa entonces no me importa; con el que si no lo veo en la tele, no sucede; con el seguir mirando mi ombligo desde el cómodo sillón de mi casa sin comprometerme con nada, es un viejo reclamo que hacemos y nos hacemos con “las chicas” de La Mesa Pilar hace 7 años. Visibilizar lo que sucede en nuestro lugar, reunirnos con otras y otros, escucharnos, mirarnos a la cara y compartir lo que duele, armar redes, construir lazos que nos ayuden a una vida más saludable y comprometida, abrazarnos y solidarizarnos con quien lo necesite, buscar la salida ante una sociedad patriarcal e individualista. El 8M nos juntó en la plaza, cuesta Pilar, lo sabemos, pero estamos felices por todas y todos los que se sumaron, por las chicas muy jóvenes que le pusieron entusiasmo al reclamo. Por el deseo inquebrantable de continuar juntas en la lucha más allá de las diferencias que como en todo colectivo puedan darse. Seguiremos construyendo, con sencillez y humildad para alguna vez terminar con los indiferentes que tan bien describe el fragmento del viejo y tan actual Gramsci. NI UNA MENOS, VIVAS NOS QUEREMOS!

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Comentarios

10/3/2018 | 09:17
#1
Empieza con la palabra odio la nota. Chau