Jorge Darget tiene 32 años y desde los 16, su vida gira en torno a la actividad artística. Actor, guionista y docente, en 2004 creó el grupo de teatro Pido Gancho, con el cual estrenó cinco obras y estas vacaciones de invierno cumplirán su temporada número 13 entreteniendo a grandes y chicos por igual.
-¿Cuándo comenzaste con el teatro?
-Empecé a los 16, con el director del grupo Los Fundadores, de la Comedia del Pilar, Raúl Ramos. Primero como musicalizador y luego como actor. Cuando aprendí cómo se hacía una obra de teatro me puse a dirigir a mis compañeros en el colegio y ese fue el momento de mayor aprendizaje, porque escribía mis propias obras y las representaba sobre la marcha.
-Pudiste crear tu propia compañía de teatro, ¿cómo nació y cuál es su presente?
-El inicio de Pido Gancho se remonta al año 2004. Con Patricia Catania fuimos los primeros en Pilar en crear un grupo de teatro dedicado especialmente a los chicos. El grupo estrenó cinco obras, las cuales se editaron en un libro que se llama "Teatro para niños y niñas de cero a ciento y pico de años”. Con la primera obra llegamos a cumplir 100 funciones en una época en la que recién se abrían las primeras Casas de la Cultura en Pilar y pudimos actuar en clubes, escuelas y sociedades de fomento.
-¿En qué te parece que radica lo mágico de esta actividad?
-Creo que el teatro es bueno en todos sus aspectos, tanto para los actores, quienes exploramos cada uno en su carrera un camino muy particular, como para los que hacen un taller por curiosidad. El teatro crea lazos de amistad, compañerismo y te enseña a pensar en el otro. Es una actividad que aporta mucho y en cuanto a las obras que yo escribo y represento, siempre intento dejar mensajes claros que sumen alguna idea, dejen un mensaje y ayuden a reflexionar.
-Y de la actividad artística en general, ¿qué pensás?
-Creo que la actividad artística es una búsqueda al sentido de la vida. El ser humano está todo el tiempo creando, ya sea desde una familia hasta una obra de arte. En mi caso la creación a veces se da por inspiración, y otras veces porque tengo la obligación de producir algo para el año siguiente, pero lo más importante es el amor con el que se encara el trabajo artístico y el disfrute de hacerlo sin otra ambición que no sea precisamente hacerlo lo mejor posible.