Dicen que Venezuela tiene la mayor reserva de petróleo del mundo, incluso más que Arabia Saudita. Vale decir entonces que ese país que supo elevar al comandante supremo Chávez y seguirlo y creerle y colmar las plazas con sus discursos, ese pueblo parado sobre la mayor reserva de petróleo del mundo con sus remeras rojas y banderas rojas y cánticos rojos, debe desaparecer.
Está estorbando esa gente. Hay que convertir a Venezuela en un desierto como el de Arabia Saudita, con principados y mujeres tapadas y arena por doquier.
Hay que arrasar con todo y que arda en el mismísimo infierno y se siembre el caos y entonces poder disponer de esa reserva sin tanto orgullo caribeño interponiéndose.
Y lo mejor para el mundo es que todos vean que se matan entre ellos, venezolanos contra venezolanos, nada de planes extranjeros ni empresas multinacionales, ni firmas trasatlánticas interfiriendo en semejante auto exterminio rojo.
Todos los medios mundiales, las cadenas de comunicación de todo el globo, deben informar lo mismo y direccionar hacia un solo lugar esto que pasa allí, con ese pueblo analfabeto e ignorante, fanático, que tuvo el tupé de amar a un tipo como Chávez y hasta velarlo durante cuatro, cinco días con caravanas interminables de familias yendo a darle el saludo final.
Desabastecimiento alimenticio. Cerco económico. Quita de medicamentos. Es un bello mundo este, en algunos casos no hace falta la guerra ni la invasión armada, tan solo el odio y la ronda de mega corporaciones articuladas sabiamente para estrangular de a poco y con los años. No sea cosa que suceda otra Cuba. Aunque Cuba es distinto porque es una isla y es más fácil. Ah, y no tiene petróleo, oro negro.