OCTUBREANDO

La poesía no hace nada

Por Redacción Pilar a Diario 27 de septiembre de 2016 - 00:00



por Horacio Pettinicchi
 
"Se escribe contra toda inocencia/del clavel o el lirio, contra el aire/inane del jardín, contra palabras/que hacen juegos vacíos, contra una estética/de vals vienés o parnasianas nubes/Se escribe abriéndose las venas/hasta que el grito calla, con llanto ácido/que nace de pronto pues imposible/nos era contenerlo, con luz dura/como rabia azul, quemado el rostro/destrozada el alma, desde una rama/frágil al borde del precipicio/ Se escribe” ("Se Escribe”, de Marco Antonio Campos).
Poeta, narrador, ensayista y traductor mexicano, Campos es profesor en distintas universidades del mundo, incluyendo la Universidad Hebrea de Jerusalén. Reconocido y admirado, su obra ha sido galardonada en distintas partes del mundo. Su poesía está contenida en los siguientes libros: "Muertos y disfraces” (1974), "Una seña en la sepultura” (1978), "Monólogos” (1985), "La ceniza en la frente” (1979), "Los adioses del forastero” (1996), "Viernes en Jerusalén” (2005), "Árboles” (2006) y "Aquellas cartas” (2008).
Hablando de poesía nos dice; "Cómo se origina o se forma en nosotros la poesía? ¿Cómo llega? ¿De dónde? No sabríamos, nadie sabría explicarlo. Simplemente, acaece que un día hay un llamado en nosotros del corazón y del alma que quiere expresarse en palabras hechas música para poder hablar al corazón y al alma de los otros”.
"El poeta crea, a base de imágenes y metáforas, con personas, animales, aves, peces y cosas del mundo, otro mundo, es decir, hace una gran labor de transformación: a una forma que existe en el mundo él la convierte en una forma verbalmente armoniosa”.
"Yo definiría a la poesía, por ejemplo, como la ventana por donde puede verse hacia el jardín o hacia dentro de la casa, y los dos lados son igualmente verdaderos. O podría decir, de otra manera, que la poesía es la historia íntima y secreta del alma del poeta”.
"El lector, al acercarse a la poesía, debe, ante todo, sentirla e imaginarla, luego, tratar de comprenderla, y por último, hasta donde se pueda, tratar de explicársela y explicarla. Digo, hasta donde se pueda, porque un poema nunca puede explicarse del todo, porque en ese momento muere”.
"Las páginas no sirven/La poesía no cambia /sino la forma de una página, la emoción/una meditación ya tan gastada/Pero, en concreto, señores, nada cambia/En concreto, cristianos, no cambia una cruz a nuevos montes/no arranca, alemanes/la vergüenza de un tiempo y de su crisis/no le quita, marxistas/el pan de la boca al millonario. La poesía no hace nada/Y yo escribo estas páginas sabiéndolo”. (Declaración de inicio).

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