Llevo años viendo ópera, pero desde hace un tiempo me enfoqué en los espectáculos independientes. Por eso, lo de Pilar Lírica tiene un valor muy importante por su condición de grupo autogestionado.
En cuanto a la obra, "La Serva Padrona” se destaca por lo bien montada, su escenografía, su pianista… En lo actoral, el trabajo de Lucas Delfino es genial. Hasta el subtitulado estuvo muy ajustado, algo que es clave para el entendimiento de los espectadores.
La producción es de un nivel que podría presentarse en cualquier sala, espero que puedan comenzar una gira, más allá de la función de octubre.
Párrafo aparte para Julieta Rosso y el trabajo que se puso al hombro, hay que tener en cuenta que hace dos años los protagonistas no contaban, y hoy están en condiciones de hacer una ópera y estar a la altura de las circunstancias. Además, es destacable que se haya preocupado porque todo sea hecho íntegramente por gente de Pilar.
Me sorprendió la cantidad de público que fue al teatro, algo que en Capital es muy difícil ver: las veladas de ópera no suelen superar las cincuenta personas, quizás por la mayor variedad de oferta. De todas maneras, es sorprendente tratándose de un público que no está acostumbrado a ver ópera en su ciudad.
No obstante, más allá de la calidad del espectáculo, es necesario volver a destacar que se trate de una producción autogestionada. Lo empezó una persona que contagió a todo un grupo y terminó logrando que Pilar tenga ópera.
*Periodista especializada del sitio www.argentinaopera.com.ar.