OCTUBREANDO

Desdecires

de Horacio Pettinicchi [email protected]

Por Redacción Pilar a Diario 30 de agosto de 2016 - 00:00
…Descreí (descreo) de los  hombres, la gente me hastía, sus rostros circunspectos, las miradas que te echan, los escucho hablar, perorar, escucho o hago que escucho, el vacío hablar de la gente se me hace intolerable, descreí (descreo) de los líderes, hablando de lo real, lo significante, de lo simbólico, de lo hermético, de la grandilocuencia de voces fatuas, pariendo palabras que nacen muertas, fenecidas, descreí de dioses, de sus ritos, de sus falacias, transcurrí amores, gasté odios, derroqué ídolos olvidando su necesidad, erigí otros olvidando su inutilidad,
dije y me desdije una vez y otra también, constantemente me mataron, empecinado renací, en el juego de perder he perdido todo, no me arrepiento de lo que hice, me desvela lo que no hice.
Extraño la simpleza del caos, el orden que implica vivir en él, 
lo evidente de la devastación que da paso a la creación, sé de la imposibilidad de una sin la otra. 
Sé de los caminos y de los atajos, sé el qué hacer, lo que no se es el para qué.
Eternos iconoclastas cada acto que vivimos es destructivo. El tiempo se destruye para construir el tiempo, ese es el gran arcano, en la muerte la vida, en nuestro transcurrir, la eternidad.
Somos ínfimos granos de arena en el inmenso mar del universo, árida arena que ni siquiera tendrá la suerte de convertirse en botella que contenga un honrado vino, construimos palabras para describir lo ya descrito, y nos negamos a pronunciar aquella que nos revelaría el sexo de Dios, hoy el infinito que hacer me desvela, solo mis muertos me quedan, solo a mis muertos escucho.-.
("Descreimiento”, de antología inédita) 
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