“El arte de perder se domina fácilmente/tantas cosas parecen decididas a extraviarse/que su pérdida no es ningún desastre/Pierde algo cada día. Acepta la angustia/de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano/El arte de perder se domina fácilmente/Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido/lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar/Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre/Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue la última o la penúltima de mis tres casas amadas/El arte de perder se domina fácilmente/Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aun más/algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente/Los extraño, pero no fue un desastre/Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto/que amo) no habré mentido. Es indudable/que el arte de perder se domina fácilmente/así parezca, ¡escríbelo!, un desastre”. (Un arte)
De una escritura simbólica, metafísica, realista, compleja e irracional y al mismo tiempo nítida, teniendo como constante la pérdida, Elizabeth Bishop (1911-1979) fue una poetisa estadounidense considerada como icono de la poesía lésbica. Su obra llegó al mundo hispano después de su muerte a través de la película “Luna en Brasil”, del director Bruno Barreto. Está basada en un período de su vida en que vivió en ese país (quince años) junto a la arquitecta socialista brasileña Lota De Macedo Soares, una de sus parejas estables.
“…A ese mundo invertido/donde la izquierda es siempre la derecha,/donde las sombras son realmente el cuerpo,/donde pasamos en vela las noches/y los cielos son tan poco profundos/como profundo es ahora/el mar, y tú me amas”. (frag. “Insomnio”)
Depresión, alcoholismo y una aventura con otra mujer, pusieron fin a esta relación de quince años. A su regreso a Boston, es seguida por su ex pareja que termina suicidándose. Su otro gran amor fue Alice Methfessel, quien convivió con ella hasta el día de su muerte. Pese a lo escaso de su obra (cuatro libros) mereció (entre otros) el Premio Pulitzer de Poesía. Su escritura está influenciada por Marianne Moore, Ezra Pound y Carlos Drummond de Andrade e indudablemente por, Octavio Paz el que fue su gran amigo y traductor.
“Días que no pueden acercarte/o que no quieren, Distancia/intentando aparecer/algo más que obstinada/discutir discutir, discutir conmigo interminablemente/sin que resultes ni menos deseada ni menos amada/Distancia/¿recordar toda aquella tierra bajo el avión/aquella línea de la costa/de anchas playas de arena con poca luz/ alargándose sin poderlas distinguir/todo el trayecto/todo el trayecto hacia donde terminan mis razones?/Días: y pienso/en todo este discordante montón de instrumentos/ uno por cada hecho/una experiencia cancelando a otra/cuánto se parecían a algún horrible calendario/ “Saludos de Nunca & Para Siempre, S.A.”/ El son intimidatorio/de estas voces/que hemos de descubrir por separado/puede y debe ser vencido/ Días y Distancia desconcertados de nuevo/y que ya han huido/para siempre desde el amable campo de batalla”. (“Discusión”).