Pilarenses en el rocanrol del país

Hubo mucha presencia local en el show del Indio Solari en Tandil. Hubo más de 150mil personas. Testimonios en primera persona de una nueva misa inolvidable.

15 de marzo de 2016 - 00:00
Por lo espaciado, multitudinario y cargado de adrenalina, un show del Indio Solari nunca es uno más. Y el del último sábado, en particular, tuvo la carga emocional de saber que el Parkinson “le pisa los talones” al ex Redondos, como él mismo dijo.
Como suele ocurrir en cada recital, sea donde fuere, allí se trasladó gran cantidad de pilarenses dispuestos a disfrutar de la misa. Desde bien temprano se sumaron a la caravana de las casi 200 mil personas que coparon Tandil.
“Salimos el sábado cerca de las 5.30, con una amiga precisamente de Tandil que está viviendo en Pilar, y parte de mi familia. El auto lleno”, expresó Débora Torres, una de las pilarenses que asistió.
Sobre la decisión del Indio de aparecer unos minutos antes del show para confirmar el secreto a voces, además de presentar a los cambios en Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, indicó que “era algo que los fanáticos ya sabíamos”. Pero de todas maneras, “es un perfeccionista y lo demostró el sábado, se notó que estaba preparado”.

Delirio
“Fue un show más ricotero que los anteriores, por ejemplo el que dio en Gualeguaychú”, comentó por su parte el concejal Silvio Rodríguez, quien con su esposa Mónica y un grupo de amigos volvió a repetir el ritual.
“No habló mucho, pero él nunca fue de hablar, aunque se lo notaba de buen humor”, acotó el edil.
El único momento de cierta tensión ocurrió cuando el cantante interrumpió “Barb Azul versus el amor letal”, debido a que un grupo estaba arrojando cosas al escenario. “Empezaron a tirar zapatillas, siempre están los que van a hacer desastres, justo en un tema de los Redondos”, expresó Débora.
Uno de los que también asistió fue el músico Iván Maass, quien luego posteó en Facebook: “El Indio debe irse triste de cada show, no debe entender al igual que yo y un 90% de la gente cómo hay seres carentes de evolución cerebral que siguen haciendo quilombo en los recis... O la pregunta que resume todo es: ¿entendieron algo de lo que esto se trata?”.
Más allá del breve altercado, el hipódromo de la ciudad lució una vez más colmado, con una cantidad de público superior incluso a la población de Tandil, algo impresionante. Todos desafiaron a la baja temperatura nocturna (6 ºC), lo que hizo recordar a aquella gélida noche de Mendoza.
¿Hubo olor a despedida? Según Débora, “no creo que haya sido la última vez. Sí es un antes y un después la confesión de su enfermedad, pero se notaba en buena forma”. 


200
mil personas se calcula que llegaron a Tandil el sábado, de las cuales unas 150 mil ingresaron al recital.

 

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