Ahora en Pilar: Hora: 12:50; Temperatura: 38.1 ºC; Térmica: 42ºC; Humedad: 38 %; Viento: Norte a 6 km/h.
Día sofocante... y la temperatura seguirá subiendo hasta las 17 hs. !!!
REPITO: De más está decir que se hidraten más de lo común, usen ropa clara, mucho protector solar con factor superior a 50, si es que se le animan al sol. Ni hablar de no exponer a las altas temperaturas a los chicos menores de 3 años y/o abuelos mayores de 65 años.
A esa misma hora, mientras recibía el informe vía Facebook de Fernando Caffarino, el voluntario y generoso pronosticador local, cuando Pilar ardía y mi deseo estaba más cercano a una pileta de natación que a una computadora, un mensaje de mi compañero de columna, el querido Negro Koprivsek pidiendo que lo cubra en la de hoy, me manda derechito al teclado. Qué escribir hoy, así inesperadamente y encima con bronca. Manos a la obra, pero primero a sacar la bronca afuera.
Un verano más sin agua en la comarca. Hasta cuándo, pregunto yo, son años que venimos soportando el bochorno de que con una temperatura mayor a 30 grados a la sombra, bañarse sea una utopía y ni hablar de lavar una ropita, dar de beber al perro o mucho menos regar una planta. Así estamos desde hace muchos eneros, sin respuestas a la vista y con abultadas facturas que obviamente hay que pagar puntualmente. ¿Alguna vez habrá una solución definitiva a este viejo problema pilarense? Pasaron varios intendentes de distintas corrientes partidarias y nada, la empresa sigue siendo la misma y los inconvenientes los mismos. ¿Alguna vez serán escuchados nuestros reclamos?
Y mientras arde Pilar y arde la Argentina, no solo por la temperatura, la vida sigue con sus más y sus menos. Porque a pesar de las broncas y las injusticias cotidianas, a veces, o mejor dicho muchas veces, no solo la ciudad o el cuerpo arden, el alma también arde por la calidez de un abrazo profundo que llega en el momento justo, por interminables charlas con las palabras justas, por el tiempo sin tiempo que una puede dedicarle a la familia y a los amigos en días con menos obligaciones, por un encuentro, aunque sea uno solo, en medio de tantos desencuentros, porque un proyecto teatral que lleva años de trabajo, ahora tiene casa propia en “Torrente – Espacio teatral”, donde ya se empiezan a escuchar los primeros aplausos. Entonces, como dijera Alterio en el final de una película, no me queda otra que decir, a pesar de todo, “la pucha que vale la pena estar vivo”.