“La trompeta es mi compañera de vida”

Integra tres bandas, da clases y sueña con ser ingeniero. Pasión y trabajo, en el mismo instrumento que lo enamoró a primera vista. “Necesito estar arriba de un escenario”, dice.

6 de septiembre de 2015 - 00:00
Ignacio Senovrsnik recuerda con exactitud el momento en el que el instrumento que hoy es –casi- su vida entera, le entró por los oídos directo al corazón. Fue en un ensayo, en el año 1999, de la banda municipal, al que llegó con 12 años empujado por algunos compañeros de colegio.
La música venía asomándose como una inquietud desde los primeros años, cuando el piano de la casa del barrio Pellegrini era un juguete más. Lo de la trompeta fue un verdadero hallazgo. “Me enamoré, desde la primera vez que la vi me llamó la atención”, cuenta quien hoy, con 28 años, es el trompetista de las bandas Cosas Raras, Humildes Tártaros y Skatológicos, la última creada por él.
-¿Qué fue lo que te enamoró?
- En ese momento me gustó cómo sonaba y como todo instrumento es un desafío constante, pero lo que más me gusta de la trompeta es que es muy demandante físicamente porque te obliga a tocarla todos los días. Se trabaja el músculo del labio y si pasás varios días sin tocar, cuando querés hacerlo no suena. O te encanta o la odiás. Es muy celosa, pero a la vez es muy placentera.

Una por una
Los comienzos con Alberto Agüero en la banda municipal dieron paso al Conservatorio Superior de Música de la Ciudad de Buenos Aires donde estudió por siete años. Hoy, lo académico se encamina por los carriles de la ingeniería electromecánica, carrera de la que es un estudiante avanzado.
Y aunque reconoce que “en el futuro veo más estable el trabajo de ingeniero que el de músico”, avisa que “no me veo dejando la música nunca”.
Sus tres bandas y sus horas como profesor de trompeta terminan de configurar una vida con mucha pasión y poco tiempo libre.
Desde hace una década integra Cosas Raras, una banda dedicada a hacer covers en eventos de música “fiestera”, como los Fabulosos Cadillacs, Auténticos Decadentes o Los Pericos. “Somos como un DJ que pasa música en vivo. Nunca vamos con una lista de temas, tocamos lo que nos piden”, explicó el músico y destacó: “Trabajamos y nos divertimos, es como matar dos pájaros de un tiro”.
Su gusto por el rock se canaliza en Humildes Tártaros, donde llegó en 2003 como músico invitado y hoy es parte del elenco estable. “Me dejan tocar algo de teclados, charango. Para mi la música es una terapia”, aseguró.
El sello más personal aparece en Skatológicos, una suerte de “banda-escuela”, como él mismo definió. Un conjunto de vientos que tiene entre 12 o 15 integrantes, dependiendo la ocasión. “La banda la armé con alumnos míos, de a poco empezamos a juntarnos para ensamblar los temas. Para mi es muy importante tocar con otros, es una necesidad. Puede gustar o no pero somos raros de ver”.

-¿Creció la cantidad de aficionados a la trompeta?
- Por suerte, sí. En los más jóvenes tienen que ver mucho las murgas, se acercan porque quieren sacar canciones con la trompeta. Pero también hay otro público, opuesto, que son hombres de unos 50 años que ya no tienen tantas obligaciones y vienen a alimentar eso que les gustaba de jóvenes.

-¿A quién admirás?
- Nunca me gustaron las bandas con trompetas ni un trompetista en particular. Por eso digo que es algo inexplicable lo mío. Lo que yo suelo escuchar va por otro lado. Cerati, Charly García, Spinetta, mucho rock nacional. Pero el trompetista que más me llega es Miles Davis. No es solo virtuoso desde la técnica, también es lo que transmite.



Pasiones

• River
Es la pasión que tengo desde que nací. Los primeros recuerdos que tengo son con mi papá gritando goles de River. Primero viene River y después lo demás. Por verlo soy capaz de suspender un show. La final del mundial y de la copa América no las pude ver, pero no me perdería una final de River ni loco.

• La ingeniería
La música y la ingeniería están mucho más relacionadas de lo que la gente cree. Antes de hacer ingeniería me anoté en profesorado de Física, como un hobby. Siempre me interesó aprender sobre el sonido, la acústica. La música está llena de matemáticas.

• La trompeta

Es mi compañera de vida. No hay día que no la tenga en las manos. Es irremplazable y es una forma de vida, por la demanda física. Es muy difícil que un solo elemento sea una herramienta de trabajo, una pasión y una fuente de sociabilización. Es una parte de mí, no puede faltar.

• El escenario
Necesito estar arriba de un escenario. En la vida soy tímido y ahí soy otra persona. Es mi lugar. Me da algo que no me lo da ningún otro aspecto de mi vida, una libertad y una expresión impagables. Hasta el último día de mi vida voy a estar haciendo ruido con algo.

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