“Provisoriamente no cantaremos el amor/que se refugió debajo de los subterráneos. /Cantaremos el miedo que esteriliza los abrazos/no cantaremos el odio porque no existe/sólo existe el miedo, nuestro padre y compañero/el miedo grande de las llanuras, de los mares, de los desiertos/el miedo de los soldados, el miedo de las madres /el miedo de las Iglesias/cantaremos el miedo de los dictadores, el miedo de los demócratas/cantaremos el miedo a la muerte y el miedo de después de la muerte, /después moriremos de miedo/y sobre nuestras tumbas nacerán flores amarillas y temerosas”. (Congreso internacional del miedo).-
Carlos Drummond de Andrade, militante comunista, nació en Itabira, Brasil, en1902. Poeta y narrador que figura entre los más grandes líricos brasileños del siglo XX y cuyo libro “Alguma poesía” dio inicio a la renovación del modernismo en su país.
A pesar de que se graduó de farmacéutico, se ganó la vida como periodista y funcionario público. En 1925 fundó, con otros escritores, A Revista, alrededor de la cual se formó el núcleo modernista de Minas Gerais.
En esos años entró en contacto con los líderes del movimiento en São Paulo, los escritores Mário de Andrade y Oswald de Andrade, y la pintora Tarsila do Amaral.
Como alto funcionario del Ministerio de Instrucción Pública, en 1934 se trasladó a Río de Janeiro, donde continuó su actividad periodística, colaborando desde 1954 en el Correio da Manha, y, a partir de 1969, en el Jornal do Brasil.
Carlos Drummond de Andrade inició su actividad literaria militando en las filas del modernismo, propugnando el retorno a la realidad y rechazando toda forma de influencia extranjera en la cultura brasileña. Autor de una amplia obra literaria que abarcó también el cuento, la crónica y la novela. Falleció en Río de Janeiro en agosto de 1987.
“Me pongo a escribir tu nombre/con fideos de letritas./En el plato, la sopa se enfría, llena/de escamas/y acodados en la mesa todos contemplan/ese romántico trabajo./ Desgraciadamente falta una letra/¡una letra solamente para acabar tu nombre!/-¿Estás soñando? ¡Mira que la sopa se enfría! Yo estaba soñando…/Y hay en todas las conciencias este cartel amarillo:/ “En este país está prohibido soñar”. (Me pongo a escribir tu nombre).