“Voy por donde me lleva mi deseo”

Ganó el premio Konex a mejor cantante femenina de folklore por su trabajo en la última década. Una artista que solo entiende la música como un vehículo para emocionar.

30 de agosto de 2015 - 00:00
El llamado la tomó por sorpresa, tanto como los elogios que llegaban del otro lado del teléfono. No porque no los mereciera, sino por ese modo de estar en el mundo que Lorena Astudillo cultivó, tan cercano y tan con los pies sobre la tierra, no le permite creerse ni sus propios aplausos.
Era Luis Ovsejevich, presidente de la Fundación Konex, el que le avisaba que por considerarla una de las cinco voces femeninas del folclore más destacadas de la última década, había sido galardonada con el prestigioso premio Konex que se entrega cada 10 años.
La nominación a los premios Gardel en 2014 en la categoría “Mejor álbum artista femenina de folclore”, por su trabajo “Un mar de flores”, ya había dado los primeros indicios, sin embargo, la cantante radicada en Pilar, aseguró en una charla con El Diario que el premio “fue de las cosas más sorpresivas que me sucedieron en mi carrera”.
-¿Por qué pensás que te lo dieron?
- Por lo que vengo haciendo en mi carrera, en mi último disco son todos temas de mi autoría. Además hay más de 30 tremendos músicos invitados.
-En una profesión donde es más fácil ser famoso que prestigioso, si mirás para atrás ¿qué ves en tu camino?
- Mi camino no sé por dónde va, yo voy por donde me lleva mi deseo. A mí siempre me dio pudor decir que era artista, pensaba que artista es Mercedes Sosa, no yo. Pero me di cuenta que es una necesidad irremediable hacer esto. Necesito traducirme a mí y al mundo con la música. Y no hay otra negociación que con mi propio deseo. En las canciones, hasta no encontrar la palabra justa, no hay forma de seguir. Por eso tengo solo cinco discos, no produzco más porque no me ocurren tantas cosas. Funciono como una artista y eso puede ser que se valore y se prestigie. No estoy programada en todos lados, es cierto, pero hay lugares que no son para mí porque yo no soy masiva.
-Si no es la masividad, ¿cuál es tu meta?
- El reconocimiento por la cuestión prestigiosa está bueno. Mi meta es tener más trabajo, que haya más espacios. Ahora hay más lugares, pero habría que programar más. Nuestra música sigue siendo underground y es importante que les llegue a los jóvenes, porque cuando les llega se copan. Tendría que haber menos festivales tremendos y más cosas sutiles y constantes.
-Aún así pareciera que el público del folclore se está volviendo más joven.
- Sí e inciden muchísimo en eso las escuelas populares de música como las que funcionan en el IUNA o en Avellaneda. Hay una conexión grande entre lo académico y lo popular. El camino es juntar el saber con la voz.
-En los últimos años desarrollaste una nueva faceta como entrenadora en talleres vivenciales de voz. ¿De qué se tratan?
- El trabajo apunta a favorecer la expresión, la relación con la palabra cantada. Encontrar la conexión entre la música y el deseo. Estamos trabados en ese punto. Es la tragedia del intérprete, muchos vienen tan esforzados, producto de lo que se les enseña. Es paradójico, porque en una sociedad tan hedonista, en este campo de la música se sufre tanto. Trato de ayudar donde veo que se están trabando. Porque todos los que cantamos necesitamos sanar algo, transformar algo que tenemos adentro. Eso de cantar para el narcisismo de que te aplaudan es un bluf. Tantas veces volví a mi casa después de los aplausos y me sentí tan vacía… trabajamos en el taller para lograr una conexión mucho más profunda. Que me digan que cuando canté tal canción lloraron recordando al abuelo, me emociona más que mil aplausos o ser conocida.


Entre Cuchi y el verde
Licenciada en Psicología y Profesora de Canto, la cantante y compositora Lorena Astudillo está radicada en Pilar desde hace 12 años. Madre de una hija de 13 y de un hijo de 10, asegura que “me fui aquerenciando con el verde permanente, ahora ni a palos me voy”.
Fuera de su familia, sus horas están dedicadas al dictado de clases de canto, a los talleres vivenciales de interpretación y a la preparación de su próxima serie de conciertos: “Cuchi de cámara”. Como lo hizo en el año 1999 con su primer disco “Lorena canta al Cuchi”, volverá a ponerle voz a los temas de Leguizamón, esta vez acompañada por una orquesta de cámara. La presentación será en el mes de diciembre.
Lorena cuenta con cinco discos en su haber, al mencionado se le suman: Ojos de Agua (2003) y Tras de una Ausencia (2007), Solo los dos (2010) junto a Daniel Maza y Un mar de flores (2014), con todos temas de su autoría y artistas invitados.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar