Octubreando: Reflexiones de un escritor

por Horacio Pettinicchi
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22 de diciembre de 2015 - 00:00

“Se me ocurre que la literatura es también una manera de la guerra repleta de palabras, palabras como fusiles, como balas, una guerra contra la muerte, una mentira enorme en lucha más o menos frontal contra las infinitas pobrezas del ser humano o contra el resto de las mentiras del mundo. La literatura, donde no existe la posibilidad de no herir al otro, de no herirse mortalmente uno mismo, donde no existen las treguas, ni los tratados de paz, porque claro, si hay tregua no hay literatura. La literatura prefiere la belleza a la verdad. La verdad se me antoja un imposible, he dejado de creer en la verdad, ni siquiera en las más mías, en las íntimas, en las propias, por suerte la literatura no se hace con verdades. Discusión infinita es la literatura, es cierto, hay leyes, formas, tratados, inacabables tratados que te hablan de la escritura, pero resulta prácticamente imposible llenar una hoja en blanco con literatura si respetamos puntualmente todas y cada una de esas leyes”.

Licenciado en Letras, el escritor Federico Jeanmaire es el autor de un sinnúmero de novelas, muchas de ellas premiadas a nivel nacional e internacional, pero creo que de sus textos los que más satisfacción le causaron fueron “Una lectura del Quijote”, ensayo que le llevo más de 20 años escribir, y su novela “Miguel”, ficticia biografía de Cervantes.
Considera al Quijote como uno de los libros fundamentales porque su autor fue aprendiendo mientras escribía. Todo él tiene que ver con la construcción de los personajes, los secretos narrativos y otras herramientas necesarias a la estética y funcionamiento de los textos, no como un mero entretenimiento sino teniendo en cuenta el papel del lector, textos que formulen preguntas y que las posibles respuestas de los lectores sean muy diversas, por lo que estima que nadie debía escribir sin haberlo leído. “El Quijote fue mi taller de escritura y también lo que decidió mi vocación. Cuando lo leí me dije que quería ser escritor”.
Jeanmaire se define como un escritor particular, para nada correcto; afirma que no le interesa presentar una novela pensando en si está bien escrita y atrapa al lector desde la primera hasta la última página, lo que busca es presentar una propuesta estética basada en aquellas cosas que cautivan su atención y que le interesan, “Y lo que me interesa va cambiando y me provoca grandes crisis”, nos dice.
Asegura que cuando empieza una novela se propone un techo muy alto y trabaja duro por no bajarse de él, sin embargo a veces no lo consigue y entonces, la novela se viene abajo y debe tirarlo todo y comenzar otra vez. Su obra es sumamente argentina, en toda ella se encuentran los rasgos característicos de nuestro país, y en su biblioteca priman autores como Marechal, Gutiérrez, Cortázar, Sarmiento (uno de sus favoritos) y Walsh.
Escribir es su vida, basta recordar sus palabras al recibir el Premio Clarín: “Escribir, a fuerza de estar solos imaginando cosas, te lleva a darte cuenta de lo que en realidad te importa en la vida. A mí, lo que me interesa es lo solos que vivimos todos y los difícil que nos resulta comunicarnos, y que es esa soledad la que termina por generar violencia”.
 
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