Preguntarse y escribir, escribir para vivir

Acaba de publicar “El horno”, su nueva novela. La trama fluctúa entre varias épocas, atravesada por nuestra historia política. “Suelo escribir indagando en lo humano”, afirma.

18 de octubre de 2015 - 00:00
por Alejandro Lafourcade

“Historias para escribir hay por todos lados, el asunto es qué hace uno con eso…”, expresa Mauro Peverelli, uno de los mejores –o el mejor, por qué no- escritores pilarenses. El autor acaba de publicar una nueva novela, “El horno”, donde los personajes vuelven a indagar sobre ellos mismos, al tiempo que buscan articular las circunstancias del presente con lo que se trae desde el pasado.
Publicado por Alción Editora, “El horno” ya está en las librerías luego de que su creador lo mantuviera algún tiempo en salmuera, como le gusta decir, entre pausas y retoques.
“Fue escrito hace un par de años y se edita ahora por una editorial de Córdoba”, explica Peverelli a El Diario. La trama tiene tres partes: comienza en 1956 después de la Revolución Libertadora, pero el núcleo se sitúa en 1987, cuando uno de los personajes (hijo de un dirigente sindical, propietario de un horno de ladrillos) vuelve al pueblo después del exilio provocado por el antiperonismo. La tercera parte está más centrada en la historia de la familia, con un antepasado que fue fundador de ese pueblo y parte del ejército sanmartiniano.
“Siempre hay una búsqueda, intento expresar un estado de perplejidad sobre lo humano, cuando las preguntas nos dejan a la intemperie, sin respuestas”, indica quien también escribió “Desnudo en la batalla” (premio del Fondo Nacional de las Artes y la beca de la Fundación Antorchas), “La noche quieta” (Premio Municipal de Literatura) y “La edad de la tarde”, entre otros títulos.

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-“El horno” esperó antes de salir a la luz, ¿sos muy meticuloso con una obra, en la corrección o retoques?
- Sí, por lo general la dejo un poco en salmuera (risas), pero después la retomo. La corrección siempre es desde lo estilístico, me interesa que la lectura tenga cierta dinámica y no sea trabada. Por eso vuelvo bastante. “El horno” fue la más corregida de todas. Tengo bastante material, pero a esa cuando la leí después de un tiempo fue la que más sentí completa, sin muchos baches, por eso me decidí a publicarla.

-¿Tuviste o tenés miedo al vacío creativo?
- No, es más: si estoy un tiempo sin escribir ya me empiezo a sentir mal. Cuando termino una obra, por lo general me dedico un poco a retocarla, pero ya estoy pensando enseguida sobre lo que viene, planeando, y una vez que arranco escribo casi todos los días.

-¿Te imaginás la obra casi completa, o va avanzando con la escritura?
- Depende: al escribir un cuento, casi siempre imagino primero el final; pero en la novela necesito encontrar el tono por dónde se va a desarrollar la trama. Cuando encontrás el tono y los personajes se van ubicando, la historia se arma. A veces surge un final, pero generalmente se imagina a la mitad de la escritura. Suelo escribir indagando en lo humano, lo trascendente. Esto le cabe bien al personaje y el tono que encuentro.

-¿Qué importancia le das a la crítica?
- Le doy importancia, no voy a mentir, a mí me interesa lo que digan de mi obra. De ahí a que vaya a cambiar mi forma de trabajo, es otra cosa... Pero es importante saber qué se opina sobre el trabajo de uno.

Peverelli recuerda sobre sus primeros años que “en la adolescencia, me recuerdo más como lector que como escritor. La escritura es un poco tributaria de la lectura. He sido un chico muy lector, me gustan mucho los clásicos. La escritura se fue dando sola, de a poco”.

-¿Te sentís un privilegiado por dedicarte a lo que te gusta?
- No sé si es un privilegio (risas), pero vivir de lo que hago me gusta mucho, es algo muy lindo.

-¿Solés volver a leer tus libros publicados?
- A veces vuelvo, pero me cuesta descubrir algo que no está bien en un libro ya impreso.

-¿Notás un crecimiento, un cambio, con respecto a textos anteriores?
- Desde el punto de vista técnico, sí, pero lo que uno tiene para decir se lleva toda la vida. En lo técnico hay un progreso visible, en cuanto a los estilos soy bastante fluctuante, hay escritores que uno ya sabe con qué se va a encontrar, mi obra es más heterogénea. No sé si es bueno o malo, pero es como me sale (risas). 
 
“A la crítica le doy importancia, no voy a mentir, a mí me interesa lo que digan de mi obra. Pero de ahí a que vaya a cambiar mi forma de trabajo, es otra cosa...”.

“La escritura es un poco tributaria de la lectura. He sido un chico muy lector, me gustan los clásicos”.

 
“El horno”
Mauro Peverelli
Alción Editora.
174 páginas.
$160.
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