SOY MANO: Acción y emoción

17 de octubre de 2015 - 00:00

 


GRACIELA LABALE

Con la gran fiesta del pueblo como telón de fondo, en los alrededores de Pilar también pasan cosas dignas de destacar. El viernes 9 me encuentra en La Tucumanita, el espacio quizá más cálido con los que cuenta el pueblo, donde el gusto por la buena comida regional, el placer de escuchar en vivo a los mejores artistas del folclore argentino y latinoamericano y la calidez de sus anfitriones, comandan noches serenas, difíciles de olvidar. Esta vez la llegada de la inmensa Adriana Tula, la tucumana que canta con la voz, con el cuerpo y con el alma, conmueve hasta la última célula.
Con un repertorio impresionante e imprescindible, voy y vuelvo de los cerros azules a la bruma de la calle Vergani, en una primavera que se resiste a llegar. Y como siempre, varios de los versos tan bien dichos quedan dando vueltas en mi cabeza y en mi corazón como aquella imagen de Olga Aredes girando en su solitaria ronda de Madre en las cercanías del ingenio Ledesma. “La mujer de la ronda y la gota de sangre que en la esquina la aguarda, lleva un nido de cruces empollando en la espera: yo solita y mi alma”, de Jorge Boccanera, o aquel otro que reza “le doy ventaja a los vientos porque no puedo volar”, de la pluma de Ariel Petrocelli. Y así cantando y moqueando, salgo a la calle con la certeza de que hay un espacio en el que siempre pasan cosas que se disfrutan y emocionan.
El sábado 10, la propuesta es más íntima. Festejo de cumpleaños de madre e hija (Daniela y yo), con los tuyos, los míos y los nuestros. El domingo 11 la cita es en Capilla. El amigo y gran actor Jorge “Gajo” Ramos está de estreno. El lugar, la bellísima Cosmopolita, un espacio del siglo XIX cuidado y restaurado como todo ese pueblo que conserva su encanto en cada esquina, en cada zaguán, en cada reja. Después de la obra, el clásico tercer tiempo de los teatreros, donde las charlas plenas de anécdotas no se hacen esperar.
El lunes 12, la celebración del Día de la Diversidad Cultural espera en la Biblioteca Palabras del Alma. Y ahí sí que hubo legítima diversidad cultural. Un grupo de hermanos guaraníes representantes de las cuatro bibliotecas del Alma, creadas en cuatro aldeas originarias y vecinas de las colonias Paraíso y Santa Rita donde se fundaron otras dos bibliotecas del Alma más, llegaron desde Misiones a Peruzzotti. Acá los recibimos nosotros, los locales, para encontrarnos fraternalmente y hacer un verdadero intercambio de culturas. Y como le gusta decir al querido Hernán Nemi, “para que los sueños se concreten y más derechos se hagan realidad”.
Y después dicen que en Pilar no pasa nada, que no hay nada para hacer. Solo hay que salir a buscar y dejarse llevar.
 
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