Durante dos horas, unas 10 mil personas le hicieron frente a la lluvia y bailaron al ritmo de Las Pastillas del Abuelo en el estadio Carlos Barraza. Antes, pisaron el escenario El Kuelgue y a la banda pilarense Blarniha.
Como el pibe de la tapa. Como el jugador que es promovido a Primera y de repente tiene que entrar a la cancha a demostrar. Ese rostro y esa actitud tuvo Blarniha, quienes primero compartieron la música en la noche del sábado, cerca de las 19.30. Y el estadio Carlos Barraza era el escenario perfecto y soñado para la joven agrupación local que volvió al ruedo para la cita del sábado por la noche.
Hasta ahí eran solo destellos de rock y algunos chispazos en el cielo que ya anunciaban que para las siguientes dos bandas la escenografía estaría aguada. Así subió El Kuelgue al escenario para empezar a darle color a la noche lluviosa. La banda rioplatense que acaba de cumplir una década en actividad hizo bailar, con ritos multiestilísticos y letras elocuentes, al público que de a poco se llenaba de fanáticos de Las Pastillas.
Sin receta
Finalmente a las 21.30 comenzaron a sonar los primeros acordes de Las Pastillas del Abuelo en el escenario ubicado en una de las áreas de la cancha. La banda que en 2011 tocó por única vez en Pilar durante la Fiesta de la Primavera brindó un show ininterrumpido de dos horas.
Tal como había prometido Juan Germán Piti Fernández, cantante de LPDA a El Diario semanas atrás, el show fue un repaso de toda su discografía. Debajo estaba el público habitual de la banda, que mezclados entre globos y banderas de colores, corearon todos los temas desde el primero al último acompañando a la fuerte voz de Fernández.
Lo hicieron con “Candombe de resaca”, uno de los clásicos que se escucharon en la noche lluviosa de Pilar, y también con las “Historias” que las letras de Las Pastillas cuentan en sus temas.
La lluvia seguía, de a ratos con intensidad y en otros momentos daba tregua, pero la fiesta no presentaba indicios de terminar. “Ustedes están más locos que una cabra, está lloviendo y no se dan cuenta”, compartió Piti con los presentes.
Como no podía ser de otra manera, y ante la gran multitud pastillera que suele acompañar a la banda, en el escenario dentro del campo de juego sonaron dos canciones futboleras del repertorio. “Las paces” primero, tema conocido como “Hinchadas” y que forma parte del trabajo que realizaron para una obra de teatro ciego, y el himno maradoniano “¿Qué es Dios?” después. Ambos hicieron agitar hasta al más pasivo.
“Además de la Gran Bretaña, nuestro enemigo está adentro. Por eso vamos a reírnos”, fue la consigna de Piti para lo que quedaba de show. Y al parecer el público lo cumplió al pie de la letra también cuando la banda se preguntó “Dónde esconder tantas manos”, entre otras de las preguntas que componen el disco “Crisis” (2008).
“Sabina y Piazzolla” también pasaron por el repertorio del sábado, quizás uno de los temas más cantados por la multitud junto con “Skalipso” y sus trompetas.
Cuando la fiesta parecía terminar y la lista de las 22 canciones que figuraban en una hoja a un costado del escenario ya habían sonado en el Barraza, el anuncio de dos últimos temas le dieron un adicional final a la noche. “Ojos de dragón”, del último disco de estudio “Desafíos”, de 2011 y “Cowboy”, de aquel primer demo de 2003, cerraron el show en lo que fue una síntesis del extenso espectáculo que se vivió en Pilar.
La lista
La siguiente es la lista de temas que LPDA despegó en Pilar: “Tantas escaleras”, “La cerveza”, “Desde la postura”, “¿Qué vicios tengo?”, “Perdido”, “Candombe de resaca”, “Viejo”, “Me juego el corazón”, “Hinchadas”, “¿Qué es Dios?”, “Historias”, “Intruso”, “Loco por volverla a ver”, “¿Dónde esconder tantas manos?”, “La rosarina”, “Prepo”, “Por colectora”, “¿Qué hago yo esperando un puto as?”, “La casada”, “Skalipso”, “Viejo karma”, “Otra vuelta de tuerca”. Bises “Ojos de dragón” y “Cowboy”.
“Ustedes están más locos que una cabra, está lloviendo y no se dan cuenta”.
PITI FERNÁNDEZ.
