APUNTES DESDE LA OTRA VEREDA: Ella

domingo, 22 de junio de 2014 · 00:00


Por Hernán Deluca
h.deluca@pilaradiario.com


Viendo sus películas, imagino que Spike Jonze fue ese niño que prefería quedarse solo, en su cuarto, en lugar de ir a jugar a la pelota con los pibes del barrio. Bueno, al béisbol.
Son las suyas, historias que exudan una melancólica y familiar mirada, la que conecta con aquel tiempo donde la ingenuidad mandaba. Esto hace que, extraña y maravillosamente, nos reconozcamos en sus personajes. Hermosa ilusión. La soledad abriendo la puerta a la imaginación. Por ahí va la cosa en sus ficciones.
Craig, el archivista de “¿Quieres ser John Malcovich?” (1999); los desquiciados hermanos Kaufman, guionistas en “El ladrón de orquídeas” (2002); el niño de “Donde viven los monstruos” (2009); incluso, el robot del corto “I´m here” (2010), esa genialidad que puede disfrutarse por Youtube, son personajes que, desde la soledad, desde la desesperación que este estado les provoca, encuentran la salida. El escape hacia una vida mejor.
Sin siquiera tener que salir de su hogar, como ocurre con Theodore, el protagonista de “Ella” (2013), su último film.
En un futuro indefinido, él es un escritor que se gana la vida confeccionando sentidas cartas manuscritas. Pero no está pasando por un buen momento. Acaba de separarse, situación que lo ha alejado de sus rutinas. Apenas se relaciona con su vecina, Amy y con algunos compañeros de trabajo.
Así anda Theodore (el siempre brillante Joaquin Phoenix), caminando por una Los Ángeles del futuro, perfecta, moderna, con pulcros habitantes.Su mundo está en su departamento. Allí, mata el tiempo con una especie de Play y algo de sexo virtual. Muy poco.
Más allá del dato temporal, Theodore podría ser un joven profesional cualquiera, con buen gusto por el diseño, viviendo en una gigantesca metrópolis que lo ignora por completo.
El punto de giro se da cuando, atraído por la tecnología, Theodore adquiere el último sistema operativo, llamado Samantha. Un sistema operativo con raciocinio y sensibilidad. Un sistema operativo con la voz de Scarlett Johansson.
La máquina como prototipo de mujer ideal. Theodore se enamorará de ella y, claro, ahí nace el conflicto. El elemento fantástico que surge para desequilibrar lo cotidiano, otro punto de contacto con las anteriores películas de Jonze. Porque, “Ella” es romántica pero también es ciencia ficción. Y, como en todo film sobre el futuro, hay conexión con lo que ya conocemos.
¿Cuánto falta para que las nuevas generaciones se pongan de novios con celulares? No quiero ni pensarlo. Lo que sí es cierto es que muchos pasan más tiempo con la tablet que con un ser humano. Otra vez, la soledad.
En ese sentido, Spike Jonze no se adelanta ni quiere bajar línea. Utiliza al medio cinematográfico para mostrarnos que ya ocurre. Y, lo hace con poesía fílmica, como corresponde en un verdadero artista.

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