por Alejandro Lafourcade [email protected]
Rostros
Entre sus obras más recientes están Eva Perón, la Madre Teresa de Calcuta y el papa Francisco, todas ellas dotadas de un realismo que ya es marca registrada: las arrugas en las manos, los detalles en las ropas, pero por sobre todo las miradas. Solo les falta hablar.
“Mi estilo siempre fue bien realista y con detalles –afirma-. Me gusta hacer cosas que entiendo, como no sé demasiado de arte lo mío nunca fue lo abstracto, me gusta más lo que se ve y se entiende”.
Siempre su instrumento más usado fue el lápiz. “Trabajé muchos años como letrista y pintando cartelería por cuenta propia o agencias de publicidad. Para la compañía en la que trabajo ahora empecé así, pero ahora estoy encargado de los muestrarios”, relata quien les decoraba la habitación a sus hijos con personajes de dibujos animados.
Conocedores de su talento, era habitual que los vecinos del barrio Pellegrini III o compañeros de trabajo le encargasen retratos de familiares a partir de fotos. “A uno de ellos le hice un retrato de su padre fallecido, y cuando los hermanos entraban a su casa al verlo por primera vez hasta lloraban de emoción. Y una mujer me trajo la única foto que le quedaba de su suegro”.
Con apoyo
José retomaba y dejaba, invariablemente; incluso hizo un curso de aerografía, con el que ha pintado en varias superficies, desde autos hasta cascos. Pero la cosa se puso más seria cuando por intermedio de conocidos en común se cruzó con el artista Alejandro Marmo, creador del espacio cultural El Gashinero, “quien me incentivó a que me dedique más de lleno, y ahora estoy en el baile (risas) pero me gusta”.
Todos los días “a la tardecita me pongo a dibujar y así estoy por algunas horas, interrumpo para cenar y sigo un poco más, hasta la medianoche”. Algunas de estas creaciones pueden verse en Facebook, buscándolo por su nombre.
El tiempo que le insume cada obra es distinto: “Con la Madre Teresa estuve cerca de un mes y medio; el promedio aproximado es de un mes. El de un vecino estuvo más de un año, porque lo dejaba y lo retomaba”. Además, “la Virgen de Luján (réplica de la obra hecha por Marmo con rezagos industriales) también me llevó alrededor de un mes. Él me dice que pruebe incursionar en un dibujo más rápido y menos perfeccionista, pero todavía no puedo, ya me crié así…”.

“Mi cuadro preferido es el de la Madre Teresa, porque tiene muchos detalles, sobre todo en las manos”.