Octubreando: Yo en nada me meto

Por Horacio Pettinicchi
lithorachi@gmail.com
martes, 27 de mayo de 2014 · 00:00

Es llorar y es gozar; rabia y ternura,delirio que a prudencia se parece;Una hoguera encendida que más crece mientras más se resiste a la bravura.

Un amante es enfermo que no cura, pero con sus mismas llagas se envanece; La soledad le agrada y le entristece, el tiempo es corto y largo, tardo y duro.

Se halla solo en la estancia concurrida.Sí se le habla responde fastidiado. Y no hay cosa que no vea parecida,al objeto que guarda su cuidado.

¿Qué es el amor? Se pregunta. Yo concluyo: “Vivir un alma en cuerpo que no es tuyo”. (El amor)

A pesar de su juventud, Juan Crisóstomo Lafinur tuvo tiempo de convertirse en uno de los primeros docentes de nuestra patria, el primero en enseñar filosofía como materia separada de la religión y de ganarse un lugar como polemista y promotor de un nuevo paradigma para la educación.

Nació en San Luis, donde hoy descansan sus restos en el predio del Museo de La Poesía Manuscrita que lleva su nombre. Una mala caída de un caballo lo lleva a la muerte en tierra chilena a los 27 años. Exiliado debido a su accionar periodístico y a su prédica desde la cátedra de filosofía que dictaba, primero en Buenos Aires y luego en Mendoza, los liberales reaccionarios consideraron peligrosa la prédica del joven maestro y se opusieron a que la desempeñara obligándolo al destierro. No teniendo más de 15 años revistió como Teniente 1º en el Ejército del Norte participando en toda la gesta Belgraniana. Su sobrino nieto, Jorge Luis Borges lo recuerda en una poesía imaginándolo hablando con su padre en un patio ajedrezado como símbolo del pensamiento de Lafinur.

Entre sus obras se pueden leer Canto elegiaco al Gral. Belgrano.- Oda a la jornada de Maipo.- Oda a la libertad de Lima.- Oda a la Oración.- Oda a Valentín Gómez.- Himno para las fiestas patrias de Mendoza en 1882 (letra y música) y “El curso de filosofía” en reafirmación de su credo docente.

 

Que ruede la bola Sea tuerto o derecho,  A mí qué me importa! Yo en nada me meto. Diz que no hay hacienda me importa a mi eso, Cuando a mí el Estado no me debe medio?

Que el comercio gime de enormes impuestos. Eso a mí me alegra, que el guarda es mi yerno. Que el país está pobre Para eso yo tengo.

Que expira, que muere. Dios lo haya en su reino. Qué llueva, qué truene; tranquilito y quieto, A mí qué me importa! Yo en nada me meto. Diz que de reformas trata el Ministerio, si a mí me dan algo muy pronto estoy a ello.

Diz que la justicia se ha subido al cielo. Lesos! no hay justicia mejor que un empeño. Diz que los ladrones nos dejan en cueros. No andar en la calle y se acabó el riesgo. A mí no me roban mis verdes talegos;

A fe que la tierra solo sabe de ellos! Lo demás, señores, Para mí es de menos,

A mí qué me importa! Yo en nada me meto

(Lenguaje de ciertos patriotas del día).

 

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