Un clásico con extras pilarenses y un puñado de anécdotas

Caballito Criollo, estrenada en el año 1953, fue filmada en el centro de Pilar. Contó con la participación de varios vecinos. Algunos recuerdos de aquellos lejanos días de rodaje. 
 

30 de marzo de 2014 - 00:00

 


por Armando Mathias D’Auría 

Tengo muy buenos recuerdos del director Ralph Pappier, quien me dirigió siendo niño como extra en este film que hoy les comento. Años más tarde, siendo yo adolescente, volví a actuar bajo sus órdenes en otra de sus películas: “Delito”, con Claude Marting, Élida Gay Palmer, Floren Delbene, Luis Tasca y Josefa Goldar.
Una de las tantas y gratas anécdotas es la del día que Pappier nos invitó a todos los pequeños extras a comer sándwiches de mortadela con Bidú Cola en el viejo bar “La Marta”, donde hoy se encuentra el querido bar “El Colonial”, en Belgrano y Lorenzo López, frente a la plaza 12 de Octubre de Pilar.
Tanto yo como los demás chicos contratados recibimos formalmente la paga, pero cuando nos presentamos a cobrar la última actuación, a la hora en que nos lo habían indicado, encontramos que todo el equipo se había retirado del lugar por la mañana.
Quien me refrescó la memoria sobre este hecho fue mi buen amigo Victorio Vergani. Uno de los principales lugares de filmación, según el aporte de Jorge Titi Villar, fue Lorenzo López y 11 de Septiembre, esquina del ex Colegio Tratado del Pilar, donde vivía la familia Ambrossio, abuelos, padres y tío de Miguel Ambrossio.
También fueron registradas algunas escenas a la vera del río Luján. Recuerda Villar su entusiasmo en colaborar con la tarea de los técnicos, sus “rabonas” a la escuela para no perder ningún detalle del acontecimiento y su admiración ante la belleza de Lía Casanova.
Otro testimonio fundamental, broche de oro de esta crónica, es el que me acercó una querida personalidad de Pilar: el recientemente fallecido Ernesto Tomás Petrocchi. Él afirmó que en esos años “el pavimento terminaba a una cuadra de la plaza y el entonces llamado camino al cementerio era de tierra”.
Don Enrique Muiño, figura central del film, encarnaba al comandante Aguirre, un veterano de la guerra de fronteras, muy querido en su pago. La escena en la que intervine era la de la llegada de Aguirre a la Municipalidad del Tuyú, representada en la casa de la esquina antes mencionada.
“Muiño llegaba en un sulky, acompañado por un paisano y seguido por un grupo de jinetes, entre los que me encontraba yo. Lo seguíamos al galope gritando ‘¡¡¡Viva el comandante Aguirre!!!”, señalaba Petrocchi antes de rematar la anécdota: “Muiño, de pie en el vehículo, en uno de los ensayos de esta escena, casi cae a la calle de cabeza, pues iba parado en el sulky saludando con la mano en alto a los que íbamos galopando detrás. De caer, lo hubiera hecho delante de mi caballo. Afortunadamente no se produjo esta contingencia”.
“Han pasado 50 años y la gran aldea que era Pilar entonces, se ha convertido en esta ciudad, hoy Capital del Polo que, coincidentemente, es el deporte que ocupa una parte muy importante en esa película”, finalizaba Petrocchi.

Los extras pilarenses
Cholo y Chiquito Echave, Santiaguito Sanguinetti, Pelusa y Pluma Vergani, Néstor Paladino, Victorio Vergani, Hugo Buide y su hija Nélida, Ernesto Petrocchi, Fernando Arana, Jorge Villar y Antonio Saab.
Además participaron Ítalo, Carlos y Armando D’Auría, Santiago Mc Garry (hijo), los hermanos Obdulio y Negro Páis, Cacho Franco, Roberto el Pelado Álvarez, Mariano y Armando Delfino, Pepe Ponce de León, Juan José Cordobés, los hermanos Labarvera, y el Nene Cuesta. Estuvieron los hermanos Homero y Osvaldo Vitale (recién llegados de Italia), “el domador” Alberto Gaute, Catriel Rojas, Pedro Casassa (con su tropilla) y “el Resero” Mc Garry (padre).
Estreno: 26 de noviembre de 1953, Cine Gran Rex. 
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