Soy Mano: Manga de especuladores

por Víctor Hugo Koprivsek
sábado, 25 de enero de 2014 · 00:00

Que sube, que baja, que blue, que oficial, qué carajo, qué!!!

¿Estamos enredados en una tormenta apocalíptica y sin cobertura? ¿Estamos re jodidos? Digo, los que vamos al súper de los chinos, ahí donde antes estaba el Gol, ¿Estamos hasta las manos?

Porque prendemos la radio, desde Continental hasta la 10 y según esas voces que se multiplican en el aire, de ahora en adelante todo mal, eh.

Ni hablar de la televisión, en las pantallas volvieron los dedos que cuentan dólares, bah, en realidad nunca se fueron.

Dólares. Verdes. Nuevecitos. Piloncitos.

Alguien sin rostro, las manos mágicas tal vez, contándolos, eternamente pasándolos uno por uno ante los ojos de miles y millones de esclavos.

Encima en verano, enero, cuando las noticias escasean, pum, todo se paraliza, aparecen ellos, las mercaderías se esconden bajo llave, se guarda todo, aparecen ellos.

Así este sábado lector, con esta onda rara, especuladora, una excelente excusa que aumenten las cosas, hasta el cafecito que tomás.

Temblor bursátil, ¿Que sería algo así como una sudestada en una cueva de timberos?

Dinero, papel, cuántos significantes, cuánta representación mental heredada, cuánta escuela haciendo eco en cada billete que se te escapa de las manos.

Miedo, incertidumbre, resignación, cosas que a ellos le gusta ver y sentir en la calle, así agitándose, enarboladas con la fresca del veranito. Caras de doñas asustadas, de trabajadores sin aliento.

Manga de turros. Bueno basta pasemos a otra cosa.

Hay un video de Brasil, país vecino, mostrando cómo un auto pasa por arriba de un nenito y su madre y salen ilesos. Es algo muy especial, no por el morbo de ver un accidente sino porque hay algo ahí, en ese niño girando debajo de las ruedas del vehículo, primero le pasa por la mitad del cuerpo, después por la cabeza y manos.

Me quedo con el milagro de ese niño y su madre. Pareciera como que alguien o algo nos cuida, a veces. Pero no debe ser fácil, sobre todo con el tema finanzas.

Hay una especie de océano de fuego, lleno de ellos, con sus incesantes dentaduras inescrupulosas, con sus mordaces uñas sarmentosas. Manga de especuladores.

 

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