OCTUBREANDO: Epitafio para un poeta

por Horacio Pettinicchi
lithorachi@gmail.com
martes, 25 de junio de 2013 · 00:00

Dales la vuelta,

cógelas del rabo (chillen, putas),

azótalas,

dales azúcar en la boca a las rejegas,

ínflalas, globos, pínchalas,

sórbeles sangre y tuétanos,

sécalas,

cápalas,

písalas, gallo galante,

tuérceles el gaznate, cocinero,

desplúmalas,

destrípalas, toro,

buey, arrástralas,

hazlas, poeta,

haz que se traguen todas sus palabras.

(“Las palabras”)

 

Nacido en los albores de la revolución mexicana, criado en una familia comprometida con ella (abuelo soldado, su padre abogado de Emiliano Zapata) no era casual entonces que sus primeras letras fueran inminentemente sociales. Con ellas en su mochila cruzó el mar para unirse a los republicanos en la sangrante España, donde participó en la fundación de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Desilusionado por la persecución de sus camaradas trotskistas catalanes (POUM), denunció los campos de concentración soviéticos y los crímenes de Stalin. Al regresar a su patria, fue co -fundador de la revista literaria Taller. Participó activamente en la llamada “tercera vía” idea de León Blum que significaba “ni con la derecha ni con la izquierda”.

 

Con un trozo de carbón

con mi gis roto y mi lápiz rojo

dibujar tu nombre

el nombre de tu boca

el signo de tus piernas

en la pared de nadie.

En la puerta prohibida

grabar el nombre de tu cuerpo

hasta que la hoja de mi navaja

sangre

y la piedra grite

y el muro respire como un pecho

(“Garabato”)

 

El trabajo poético de Octavio Paz se pueden definir como de experimentación e inconformismo, difícil de encasillar en una determinada escuela o vanguardia, existencial y neomodernista con ciertos rasgos surrealistas, se diría que ninguna etiqueta le cuadra, pero tampoco ninguna le sobra, poesía profunda de características sumamente personales y original. Creador e impulsor de lo que llamó “detopoemas” (topos+ poemas), huye de la poesía discursiva, de raíz existencial cuasi metafísica.

 

Quiso cantar, cantar

para olvidar

su vida verdadera de mentiras

y recordar

su mentirosa vida de verdades.

(“Epitafio para un poeta”)

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