Suplemento La Juntada: Rápidos por naturaleza

El Diario reunió a casi una decena de pilotos locales. Una charla donde compartieron experiencias, proyectos y bromas. El cierre, un desafío en karting con el ganador menos pensado.

 

viernes, 21 de junio de 2013 · 00:00

por Fernando Morales

f.morales@pilaradiario.com 

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“Acá probé un karting por primera vez”, dice Diego Azar, como para romper el hielo, y señala con la cabeza la pista que asoma delante nuestro. “Me trajo mi abuelo y él insistió un poco para que suba. Yo quería, pero a mi viejo no le gustaba mucho la idea”. Hay otra pausa y pronto estaremos hablando de automovilismo otra vez. Parece que no se hablará de otra cosa. Los fierros y todo lo que lo rodean son tema obligado por naturaleza.

Son casi las 16 y estamos en Karting Pilar, el lugar elegido para reunir a varios de los pilotos más emblemáticos del automovilismo pilarense, retratar el encuentro y ver qué pasa cuando se junta a casi una decena de practicantes de una disciplina que, de alguna forma u otra, fomenta el egoísmo. O alimenta el ego, que es casi lo mismo.

“El fin de semana tuve un problema con la alineación, pero para esta carrera espero estar de vuelta adelante”. Con pocas palabras y un par de gestos con las manos, Diego explica en qué falló su equipo de Top Race Series en la carrera de Oberá. Mientras esperamos que llegue el resto de los pilotos para iniciar la sesión de fotos, coincidimos en que el de Misiones es un circuito que gusta, pero es muy trabado. “Lindo para manejar, pero sufren los frenos”, resume. Definitivamente, no se hablará de otra cosa.

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Los jóvenes llegan puntuales, casi en un gesto que bien podría diferenciar dos generaciones claramente marcadas. Fueron citados a las 16 en la famosa pista de karting de la Curva del Mingo.

Azar fue el segundo en llegar, después de Ayrton Boni que se acercó 15 minutos antes, saludó, preguntó quiénes vienen y volvió a su auto hasta que la cosa tomó más color.

Pasó poco tiempo hasta que llegaron, todos juntos: los hermanos Gonzalo y Álvaro Perlo, Hernán Fallas y Martín Vázquez. Tomó color. Se acercó Ayrton y procedemos a la sesión de fotos en la pista. Solo faltan Federico Lynn, que según Gonzalo está en camino, y Marcelo Marchese, quien ya avisó por whatsapp que llegará 15 minutos más tarde.

Sorprende que la reunión va tomando forma sola. Tenía dudas sobre el éxito de unir a deportistas que cómodamente podrían considerarse rivales, pero resultó en algo que fluye por inercia. Se habla únicamente de automovilismo, pero se habla de todo, todo el tiempo. “Felicitaciones por lo del otro día. Vi la carrera. Estuvo muy bien”, le dice Hernán a Álvaro, que ganó hace unos días en TC Pista Mouras. “¿Y no lo cagaste a puteadas después?”, pregunta. “No, pero ya fue”, contesta el menor de los Perlo, en un intercambio de experiencias que ya los remontó a una maniobra polémica de Juan Cruz Di Palma que perjudicó a Álvaro hace poco más de un mes. “Vino a pedir disculpas al box”, completa.

A la par, Vázquez charla con Gonzalo y explica que en la recta del Autódromo de La Plata pierde “como 4 décimas” y no le encuentran solución. “Pero adentro hago la diferencia”, argumenta el líder del campeonato de la Fórmula Metropolitana ante el piloto de TC Pista.

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A medida que pasaron los minutos fui confirmando un preconcepto: los pilotos cuidan celosamente dos detalles: el rendimiento en pista, obviamente, y lo estético. Lo visual, la facha, el diseño, los colores. Todos están justo detrás y muy cerca del rendimiento en el orden de prioridades. Nadie querrá tener el auto más pintoresco y pasearse siempre en el fondo del pelotón, pero al revés la ecuación tiene otro resultado y queda en evidencia a cada paso. Los pilotos cuidan los detalles estéticos, pero en un sentido más pulido que el del fierrero no deportista que hace un culto del auto al piso con luces de neón y música al palo. El piloto es elegante, por lo menos en lo que se refiere al automovilismo.

Se confirma en cada detalle, como en lo deslumbrante de los cascos. Hay más baratos y más caros (son todos caros); más y menos lujosos (son todos lujosos), pero posados sobre el guarda raid del kartódromo son una postal digna de colgarse en un taller.

“Este me rompió el casco y se hizo el boludo. Llegó al home, se le cayó y no dijo nada. Encima estaba nuevo”, cuenta Álvaro. Señala a Hernán, su ex compañero en el Tati Racing y muestra: “esta toma de aire estaba toda destrozada cuando lo vi”.

“El mío está todo picado por las piedras porque nosotros corremos sin techo –explica Fallas-. El de Martín no tanto porque él larga adelante, yo que voy atrás voy recibiendo piedrazos por todos lados”, bromea. Tiene un caso con los colores de Argentina en la parte superior y Gonzalo opina: “te pasaste con el patriotismo con esa bandera, me parece”. El de Perlo viene con todos los chiches, incluso tiene unos parlantes integrados que reemplazan a los auriculares. “Es muy cómodo, pero el tipo que lo pintó hizo cualquier cosa. Nada que ver a lo que le pedí”, se queja. “Uno como este puede estar entre novecientos o mil. Hay de dos mil o cuatro mil también. Vienen con los conectores para la manguera de agua, la radio y la manguerita de aire. Además de las tomas de aire que tienen arriba o por acá al costado”, comenta Ayrton, con su casco en la mano. “Los de karting son un poco más baratos y livianos”, se suma Vázquez y aclara que hablan, siempre, de dólares.

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Ahora sí llega Lynn. “Vino tarde porque es de esos que duermen la siesta”, bromea Perlo. Llegó Marchese y estamos todos. Para cuando terminamos con la sesión de fotos ya son las cuatro y media de la tarde. Gonzalo tiró la idea de hacer una carrera y terminamos corriendo, como no podía ser de otra manera. No estaba en los planes de nadie, algunos estaban apretados con el horario y aún así ninguno se resiste. Viven arriba de un auto de carrera, pero toman esta oportunidad con las ganas de quien se va a subir por primera vez.

Largamos. Lynn adelante, Perlo segundo y atrás el pelotón encarnizado. Fueron veinte vueltas de una carrera áspera y entretenida de kartings que terminó ganando, casualidad o no, éste periodista. “La próxima es con asado post carrera e invita Fede”, anunció Marchese.

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