APUNTES DESDE LA OTRA VEREDA: Cuando la música es un santo remedio

domingo, 16 de junio de 2013 · 00:00

 

por Hernán Deluca

 

Debería esperar unos días para apreciar el trabajo en su totalidad. Pero no aguanto. A veces, escribir esta columna es una necesidad fisiológica. Para seguir, tengo que manifestar lo que me pasa, darle continuidad a un río de emociones que moviliza. Un caudal que, solito, me trae hasta aquí, al teclado amigo.

El sacudón de hoy, inevitable, me lleva al recuerdo. Lo que hace el arte cuando estruja, ¿no?

Viaje maduro; o algo así, con mis amigos. Semana Santa en La Cumbrecita. Solos, intentando recuperar el tiempo entregado a las obligaciones. Audios que se mezclan, egoístas sonidos que dialogan. La convivencia de la amistad.

¿Quiénes son estos?, pregunté mientras le pasaba el humeante mate al acompañante, el encargado de musicalizar la travesía. ¿Te gustan? Me Darás Mil Hijos, se llaman. ¿Los saco? No, no, subí… Yo subí. Volé.

No era rock y la consigna en el mail era muy clara: traer rock. Pero, nadie se opuso. El volumen llegó a un primer plano sonoro y, en silencio, nos introducimos en Córdoba con la voz de Mariano Fernández retumbando en el valle.

Con el tiempo, supe que el disco se llamaba igual que la banda. Que era su primer trabajo y que había puntos de contacto con la Pequeña Orquesta Reincidentes, una agrupación que ya había golpeado a mi puerta.

Quería descifrar, aclarar qué era esto que me hacía sonreír. ¿Una novedosa mixtura de valses con oscura música circense y baladas desgarradas? No lo supe. Mi limitado oído rockero no entendía nada. Pero, esa música, esas letras y esa voz ya se habían tatuado a mis días.

Caminando por el barrio de Congreso, con aquel mismo amigo, veo los afiches que promocionan el lanzamiento de "Un camino algún lugar". Año 2004 y un nuevo puñado de alentadoras canciones corren la cortina y perfuman la tormenta. Humedad, tierra mojada, caricias, sueños, distancias, soledad, violines, acordeón, miedos. Ilusiones hecha canción. Un temblorcito en el cuerpo que calma.

Para el momento de "Aire" (2008) no los estaba esperando. A los amigos no se los espera, poseen una ausencia de sorpresas que se agradece. El disco ofreció otros colores, otros ánimos, las mismas ganas de cantar, de escuchar. ¡Y de bailar! Porque, si hay algo que diferencia a "Aire" de los anteriores trabajos es que, por primera vez, los MDMH hicieron que mueva los pies. Pasos bien cortitos pero danzantes.

Tres discos, más de treinta canciones musicalizando viejos y nuevos momentos. Un travelling sonoro que me sigue conmoviendo. Incluso, por estos días, con el arribo de "Santo remedio", su nuevo trabajo.

Luego del silencio, del aparente planteo interno, el ahora quinteto ya anda por los escenarios, dando a conocer, para quien suscribe, uno de los mejores discos del año. ¡Y eso que no lo escuché todo!

"Merienda", "Lo que nos pasa", "El inadecuado", "Esta no es una canción de amor" y "Tempranito" son las canciones que se podían y pueden escuchar online desde su site. Todo está ahí, el pasado y el futuro. La risa y el llanto. La lluvia y el sol. Los ingredientes de un remedio que siempre me cura; la buena música.

Comentarios