OCTUBREANDO: El juego de la palabra

por Horacio Pettinicchi
lithorachi@gmail.com
martes, 7 de mayo de 2013 · 00:00

Pintar primero una jaula / con la puerta abierta / pintar después algo bonito / algo simple, algo bello, / algo útil para el pájaro.

Apoyar después la tela contra un árbol. / En un jardín en un soto / o en un bosque esconderse tras el árbol / sin decir nada, sin moverse.

A veces el pájaro llega enseguida. / Pero puede tardar años / antes de decidirse. / No hay que desanimarse. / Hay que esperar / esperar si es necesario durante años. / La celeridad o la tardanza / en la llegada del pájaro.

No tiene nada que ver / con la calidad del cuadro.

Cuando el pájaro llega, si llega / observar el más profundo silencio / esperar que el pájaro entre en la jaula / y una vez que haya entrado / cerrar suavemente la puerta con el pincel.

Después borrar uno a uno todos los barrotes / cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro.

Hacer acto seguido, el retrato del árbol, / escogiendo la rama más bella para el pájaro. / Pintar también el verde follaje / y la frescura del viento.

El polvillo del sol / y el ruido de los bichos de la hierva en el calor estival / y después esperar / que el pájaro se decida a cantar.

Si el pájaro no canta, mala señal. / Señal de que el cuadro es malo. / Pero si canta es buena señal / señal de que podéis firmar.

Entonces arrancadle delicadamente / una pluma al pájaro / y escribid vuestro nombre / En un ángulo del cuadro.

 

“Para hacer el retrato de un pájaro”, de Jacques Prévert (1900-1977).

 

Poeta, autor teatral y guionista cinematográfico francés, fue uno de los fundadores del surrealismo junto a Raymond Queneau y Marcel Duhamel, entre otros, y si bien no participó en sus expresiones más formales a él se le atribuye la creación del “cadáver exquisito”. En 1928 fundó, junto a su hermano Pierre, una productora teatral y cinematográfica. En 1930 fue el alma del grupo de teatro “Octubre”, vinculado al Partido Comunista Francés, aunque su proverbial inconformismo le hizo sospechoso de trotskismo sin que por ello dejaran de vincularlo al anarquismo.

El vínculo que lo uniera al surrealismo está presente en toda su obra. Tanto sea en la naturaleza fluida de las imágenes, como en el uso de recursos: inventarios, enumeraciones heteróclitas de objetos e individuos, las sustantivaciones o las personificaciones de objetos y animales. Recurre constantemente a los juegos de palabras para perturbar lo convencional del lenguaje. Su poesía recurre a neologismos, dobles significados, imágenes insólitas, y está cruzada de lapsus voluntarios que producen efectos cómicos e inesperados, de un humor a veces negro y a veces erótico, abundando en ellas los juegos de sonidos, aliteraciones, rimas y ritmos.

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