Soy mano: Basta!

por Graciela Labale
sábado, 11 de mayo de 2013 · 00:00

Hace unos días muchos argentinos vimos por la TV la represión ejercida por la Policía Metropolitana de Mauricio Macri sobre pacientes, personal del centro de salud y demás manifestantes en el Hospital Borda. Con una de las peores  “costumbres” de  tiempos dictatoriales, habían entrado a demoler un taller protegido donde se hacían tareas de rehabilitación para la desmanicomialización de enfermos mentales. Inmediatamente desde las redes sociales cundió la indignación y apareció la solidaridad para con el reclamo por un triste final varias veces anunciado. Creo que a nadie sorprende ya la mirada del Jefe de Gobierno porteño con respecto a la salud pública ni su política hacia los sectores más desprotegidos de la sociedad. Pero con la misma perplejidad se puede observar que no son tantos los que se solidarizan con la brutal represión, en muchos casos seguida de muerte, hacia los pueblos originarios, particularmente en Formosa. Claro hasta allí no llegan las cámaras de los grandes medios y los hechos no suceden a la vista de los ciudadanos que circulan por la CABA. Invisibilizados, ninguneados, olvidados son los que defienden sus derechos sobre las tierras que les corresponden por historia, legitimados en 1940 cuando fue convertida en reserva indígena toda esa región del noroeste argentino, reafirmados en 1952. En 1985 lamentablemente aquellos derechos adquiridos empiezan a ser avasallados y comienza el hostigamiento hacia los compatriotas de la Comunidad QOM Primavera. Nuevamente intereses creados por quienes quieren esas tierras para agronegocios, que envenenan a la tierra y a su gente, son el trasfondo de una represión organizada desde el poder político con la mano de obra del poder policial y parapolicial y hasta con la connivencia de pastores evangélicos aliados al establishment que no reconocen el derecho a la propiedad de las comunidades aborígenes. El 25-6-2011, Félix Díaz fue elegido por sus hermanos como representante de dicha comunidad QOM y desde ese momento es hostigado tanto él como su familia (con muertes incluidas) para quebrar su voluntad de lucha y su pedido de justicia. La más reciente, la tremenda golpiza sufrida por su hijo Abelardo y un amigo. En todo esto hay responsables y culpables directos más otros por omisión y silencio cómplice. El gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, es el principal responsable, al igual que Macri por los episodios del Borda.

El gobernador sojero como se lo conoce en su provincia está en el poder, de una u otra forma, desde la recuperación democrática. Entre 1983 y el ‘87 fue diputado provincial, luego vicegobernador en la gestión de Joga durante 2 períodos consecutivos y desde 1995 es el titular del Ejecutivo formoseño cumpliendo en la actualidad con su quinto mandato, en 2015 serán 20 los años que lleve al frente de su territorio. Fue menemista, acompañó a Rodríguez Saa en su corta presidencia y se alineó al kirchnerismo a pedido de otro de sus aliados Eduardo Duhalde. El 45% de los formoseños está bajo la línea de pobreza, su provincia es una de las más afectadas por la trata de menores, no reconoce el derecho a la propiedad de las comunidades aborígenes y su política de DDHH incluye represión y muerte. Una joyita el tipo. Por eso como quien calla otorga es que pido, exijo, la inmediata intervención del Gobierno nacional, de mi presidenta Cristina Fernández, ante esta política de avasallamiento y exterminio que ampara oscuros negocios  para pocos a fuerza del hambre y la exclusión de los legítimos dueños de la tierra.

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