Soy Mano: A vos, pendejo

sábado, 9 de marzo de 2013 · 00:00

 

Por Víctor Hugo Koprivsek

 

Cáncer, problemas en pulmones, piel, asma, muerte, sí muerte, silenciosa, tapada, de tantos y tantas que se van y dejan el llanto en las familias para siempre, o por mucho.

Estamos pudriendo el agua, las napas, no todos pueden comprar bidones de agua apta para el consumo.

¿Vos sos de los que creen que el pollo nace en los supermercados, acomodado con las patitas bien peladas y metido en una bandeja de plástico? ¿A vos te importa poco que más de la mitad del resto tome agua infectada en una proyección nefasta a corto plazo?

Cáncer nene, cáncer llenando los consultorios, alimentando el negocio millonario, comercializando la desesperación con dosis millonarias que comparten la mordida con el médico, la farmacia, el que firma.

Por eso el próximo domingo 10, mañana, los que llevamos la cultura al hombro nos movilizamos al arroyo Pinazo, a cuatro cuadras de la Ruta 8 y Ruta 26, donde un grupo de vecinas y vecinos cambiaron tres rieles atados con alambre por un paso peatonal más digno para que cientos de personas, trabajadores, mujeres embarazadas y niños, puedan cruzar.

Levantamos un puente, no un muro. Un puente que sirva para achicar distancias, para acercar orillas, un puente que nos acerque al otro, ese prójimo desconocido hasta convertirlo en próximo con rostro y bicicletas.

Y fueron los pibes quienes metieron las patas en el agua, los jóvenes tantas veces señalados, ellos se arremangaron, ellos rieron, ellos hicieron lo que había que hacer.

Por eso el domingo vamos con música en vivo, con picnic familiar, con murgas decididas, con alumnos de escuelas, con referentes de bibliotecas, con escritores y escritoras, con Reserva Natural y scouts de los barrios, más las radios, los periódicos, la gente amiga de los medios, la cámara de Omar Cabral.

De 10 de la mañana a 18 estaremos junto al Pinazo para escuchar el rumor del agua que nos llama, para mirar el cauce antiguo y pensarnos desde el día en que la ambición decidió contaminarlo todo.

Porque hace 15 años atrás padres y abuelos iban a pescar, nadaban y pasaban el día ahí como otros lo hacen en tantos pueblos con arroyo. Hoy en su vera la basura avanza.

Un basural a cielo abierto amenaza en el puente de la 234, justo en la entrada del Colegio Santa Ana, donde 1.000 niños estudian día a día, en el límite de Pilar, José C. Paz y Moreno, al final de los tres municipios, ahí eligieron los dirigentes descargar camiones de desechos.

Junto a las vías del San Martín, pegadito al Pinazo, quema de neumáticos para los pulmones oscuros, a 8 cuadras de la escuela 15 y el jardincito novecientos qué sé yo.

Pinazo y Ruta 8, tres empresas con caños para seguir llenando de desechos el agua, mierda, aceite negro, veneno. Después el barrio que tira heladeras viejas, carcasas de coches (esto para los nazis que necesitan echarle la culpa a los negros).

Sí, todos contaminamos, todos estamos enfermos, todos tenemos cáncer.

Mañana nos movemos, somos muchos, sabés. Sin alcohol, sin vendas en los ojos, con poesía, libertad, fortaleza espiritual, paso firme.

 

 

 

Comentarios