“Cada vez hay mejores cantantes y peores canciones”

Parte del movimiento fundador de la Nueva Trova Cubana, Rafael de la Torre llegó a Pilar de la mano de la docencia y de un ciclo de música. Reivindica la canción con contenido y la poesía.
 
domingo, 31 de marzo de 2013 · 00:00

 

por Celeste Lafourcade c.lafourcade@pilaradiario.com

 

Mucho más que un músico, Rafael de la Torre es uno de esos artistas que se toman en serio la tarea de escribir, corregir y dejar su propia huella en la historia. El cubano de 62 años y 17 de residencia en la Argentina, musicólogo y melómano, es –además- fundador junto a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, en 1971, de la Nueva Trova Cubana, donde la protesta social y la poesía se dieron la mano a través de la canción.

La canción (y no él, que no puede eludir su inclinación por la comedia) es cosa seria para el nacido en Camaguey y eso lo deja claro donde le toque presentarse: en un escenario de los casi 40 países que lleva recorridos o en un bar de Pilar.

Junto a la cantante Soledad Cabrera lleva a cabo un ciclo de conciertos en Steparius Bar donde reivindica la canción con contenido.

“Nos propusimos que se fuera creando un espacio donde haya un tipo de canción más allá  del concepto de la canción de amor que a veces es muy corto, el amor es mucho más amplio de lo que la gente cree”, explicó en una charla con El Diario el músico que llegó a Pilar como docente del centro de arte alternativo IntegrArte y se propone “rescatar un espacio de privacidad y también darle un poco de animación a la ciudad porque no hay espacios fuera de los centros culturales”,

 

-¿Con qué público se encontró?

- El público bien. Esto que estamos haciendo ahora es la muestra de que se pueden hacer cosas. El ciclo puede ser un éxito no porque esté yo sino porque la gente va a empezar a tener un espacio donde compartir un hermoso momento de buenas canciones.

 

-¿Las canciones de amor nunca pasan de moda?

- Jamás, yo soy un tipo muy amplio en el amor. Para mi el primer amor grande es el de la Patria. Si tu no quieres a la Patria no puedes querer a tu madre, ni a tu hermana ni a nadie. El concepto del amor es tan amplio teniendo en cuenta que yo soy nueva trova, no soy cantante pop. Yo vengo de otra arista que es una arista común al famoso movimiento de la canción de la década del 70 de Mercedes Sosa, Violeta Parra, Víctor Jara, etc.

 

-¿Entre tanta invasión pop y de estas canciones al estilo “Fast Food” la gente se sigue conmoviendo con la buena letra?

- Yo creo que sí, pero en realidad hay una gran contradicción en el mundo actual, cada vez hay mejores cantantes y peores canciones. Pero la culpa no la tiene la gente, la tienen los que mueven los medios que le venden eso a la gente. Crean un hábito perceptivo capaz de acomodarse a una canción banal, insulsa y hueca. Pero siempre hay un público para los que cantamos este tipo de canción que lo tenemos incluso en los raperos. A mi me van a ver un montón de raperos cuando canto porque coincidimos en criterios éticos, la gente los ve que se visten raro pero los raperos son cantores sociales.

 

-La protesta social la recogió el rap y el hip hop ¿Son los herederos?

- Absolutamente, y no deja de ser amor. Tienen tanto amor a la vida que no dejan de decir eso, a ver si los otros se dan cuenta que la vida no es solamente “yo te quiero mucho”.

 

De amor y de trova

De la Torre llegó a cantar a la Argentina a mediados de la década de 1990 y plantó bandera definitivamente después de conocer a Patricia, su mujer, con la que tuvo a su hijo Santiago.

 

-¿Por ella se quedó en la Argentina?

- Sí, entre otras cosas. Yo vine acá a trabajar. Vine con permiso de trabajo, no me fugué de ningún lado porque no tengo que fugarme de nadie. Los que se escapan son los que deben algo.

 

-¿Cómo se adaptó a Buenos Aires?

- Hay que tener en cuenta que yo tengo 62 años y un tercio de alma de tanguero. Si no me adapto a Buenos Aires… Es muy fácil, yo soy de la generación que escuchaba a Gardel, a Hugo del Carril y veía las películas con Juan Carlos Thorry, me moría de la risa con Sandrini y lloraba como un idiota viendo esos melodramas de la Chiquita Legrand, que en mi juventud era la novia que uno quería tener. Nunca me fue ajeno Buenos Aires ni México porque nuestra televisión estaba invadida de películas argentinas y mexicanas.

 

-¿Cómo se gestó la Nueva Trova Cubana?

- La Nueva Trova es un movimiento completamente espontáneo que sucedió en muchas partes del mundo. Hay cambios sociopolíticos y socioeconómicos que provocan un cambio en cualquier sociedad y en Cuba pasó una cosa muy importante. El hito cultural fue la campaña de alfabetización y ni hablar del hito supremo que es la Revolución, o sea, es una vuelta de tuerca hacia la cultura, extra a cualquier pensamiento ideológico disímil. Pero no se puede negar que en Cuba antes había 6 provincias y ahora hay 14 y un municipio especial y cada una tiene sus instituciones culturales perfectamente.

 

-¿En ese contexto nace la Nueva Trova?

- Puntualmente responde a un cambio que un grupo de jóvenes empezó a asumir eso como si fuese la canción que había que hacer y al final era la canción que había que hacer. Como lo hizo Bob Dylan en su tiempo y como fueron Lennon y Mc Cartney.

 

-¿Por qué prendió el fenómeno de la música cubana en la Argentina?

- Yo no había nacido y por acá pasó el señor Lecouna con los Lecuona Cuban Boys, el trío Matamoros, los Hermanos Riguay, Ignacio Villa. Eso ya existía y después viene el fenómeno de la Nueva Trova que reflota esa imagen. Después apareció el fenómeno Buena Vista Social Club y la gente pensó que Ry Cooder había descubierto la América y no descubrió absolutamente nada, lo único que hizo fue poner dinero para darle promoción a un grupo de tipos que eran figuras desde hacía 20 años y no los conocía nadie.

 

-¿Pero la popularidad en el algún punto se la deben al Buena Vista Social Club?

- Absolutamente. Pero la popularidad es un hecho que tiene más que ver con lo comercial que con lo estético. Hay hechos estéticos maravillosos en el mundo que no se conocen porque no son comerciales.

 

 

-Hablando de eso ¿Por qué Milanés o Silvio Rodríguez alcanzaron más popularidad?

- Porque es una comodidad de los empresarios, es normal. Silvio Rodríguez y Pablo Milanés eran dos pozos de petróleo. La Nueva Trova tenía montones de figuras más, que por ahí no teníamos el alcance de Silvio y Pablo porque todo lo fundacional tiene un plus. Y después ni siquiera tiene que ver con la canción, tiene que ver con haberle puesto el pecho para adelante contra todo cuando la gente no creía que podíamos. En Cuba había funcionarios de la cultura que no entendían lo que cantábamos y querían que cantáramos canciones como “La felicidad la, la” que eran muy bonitas para alegrarse pero no contribuían a nada o eran para olvidarse de que hay problemas.

 

 

La Frase 

“En Cuba había funcionarios que no entendían lo que cantábamos y querían canciones como “La felicidad” que eran muy bonitas para alegrarse pero no contribuían a nada”.

 

 

La comedia, segunda pasión

 -Usted tiene una faceta de comediante. ¿Le gustaría actuar en Argentina?

- Tengo ese defecto pero nadie es perfecto (risas). Sí, me gustaría. Acá no he hecho nada de comediante porque no se me ha dado la oportunidad. Lo incluyo dentro de mi espectáculo, convierto mi recital de trova en un unipersonal donde voy contando las historias y esas historias tienen un contenido humorístico, casuístico. Porque como decía mi profesor de solfeo, está hecho con la mejor de las más malas intenciones.

 

 

Qué pasa en Pilar
Buenas intenciones y falta de canales

Rafael de la Torre combina sus presentaciones unipersonales con las actuaciones junto a la banda Clave Cubana en el Club de Jazz de Palermo “Boris Club” donde se presenta una vez por mes de forma estable.

A su vez, estos días iniciarán una gira en Córdoba acompañando a Mario Rivera (quien fuera artista principal de los Van Van) mientras prepara su próximo disco.

Las citas en Pilar también continúan, por el momento con fecha a confirmar. Precisamente, sobre Steparius destacó que “es un espacio ganado para el hecho cultural en Pilar que está un poco deficitario” al mismo tiempo que deslizó una crítica: “las actividades culturales están alrededor pero no en el centro y creo que la secretaría de Cultura no alcanza y no por un problema de incompetencia, quizás no tengan tiempo, pero podrían hacer más cosas que no sean que los chicos vayan a beber cerveza y a bailar cuarteto. Y en Pilar yo conozco muchísimas personas que les encantaría enterarse que hay varios lugares como Steparius”.

 

 

Comentarios