El libro póstumo del fundador de los café literarios de Derqui

 Familiares y amigos de Héctor Sarco presentaron “Cosas mías”, recopilación que el autor fallecido fue escribiendo a lo largo de su vida. Lo hicieron en el colegio que él fundó.
 
domingo, 6 de octubre de 2013 · 00:00

  

por Víctor Koprivsek

 

Días atrás se llevaba adelante el Maratón Nacional de Lectura en el patio del Colegio Latinoamérica, que está cumpliendo sus 25 años de vida. En ese contexto, directivos, familiares y amigos presentaron puertas adentro, el libro de poemas de Héctor Fernando Sarco.

“Nació en Los Toldos, Provincia de Buenos Aires, la ciudad de grandes personalidades, entre ellas: Eva Duarte de Perón, el padre Mamerto Menapace y el escritor Boris Elkin. Estudió y se recibió de maestro en el año 1966 en la Escuela Nacional de General Viamonte”. Así describe la contratapa de la flamante obra.

Héctor fue maestro de grado, director de escuela, inspector de DIPREGEP, fundador junto con su esposa, Pirucha Calarco, del Colegio Latinoamérica, creador de los café literarios en Presidente Derqui, organizador de certámenes literarios en la localidad. Además promovió la realización de la feria del libro y la cultura en Derqui, participó en la Feria del Libro de Buenos Aires y de diferentes congresos educativos, entre tantas otras cosas.

Fue un hombre que sin ser escritor necesitó siempre volcar en poesía, cuentos, frases y decálogos los diferentes estados de ánimo. Sus producciones se refieren al amor, la familia, la soledad, la muerte, la vida, la bandera, la escuela, los alumnos y al hogar.

“Puede decirse que sembró, cosechó y dejó su huella a través de su paso por la vida siguiendo siempre su verdadera convicción y vocación”, asegura su compañera de vida y madre de sus tres hijos, María Eugenia, María Evangelina y Leonardo. Cada uno de ellos leyó un poema en la presentación y también los nietos del autor.

El encuentro estuvo enmarcado por la emoción y la magia, los recuerdos y las nostalgias.

“Es septiembre… el mes donde comienza una de las estaciones más hermosas del año: la primavera. El mes donde los árboles y las plantas comienzan a cubrirse de verdes follajes y flores multicolores. El mes… donde el canto de los pájaros alegra con sus melodías las tempranas mañanas. El mes… donde el amor se vive más intensamente. El mes… donde recordamos al fundador de escuelas, al maestro”, describe en el prólogo quien tomó la decisión de sacar a la luz las poesías guardadas en una carpetita que el autor dejó a su familia después de partir de este mundo.

“Negro, estoy segura de que estarás contento con todo esto, y sabés una cosa: antes de despedirme quiero agradecerte por ser el padre de mis hijos. Juntos fuimos artesanos de nuestra continuidad en ellos, y así formar una gran familia que además de la raíz nos ofrece ramas tupidas y generosas para darnos identidad y pertenencia”, agradece en las primeras páginas Pirucha.

Pasado, presente y futuro se conjugan en la tarde del tiempo, una escuela y sus alumnos de primaria, un puñado de amigos sentidos e incondicionales, una familia emocionada y agradecida. “Cosas Mías” cuenta cosas del alma, para el alma, y su autor, hoy lejos físicamente, aun retumba en el recuerdo de cientos que lo conocieron.

“Algunas de estas cosas que hoy llegan a vos, y otras más, mucho tiempo antes han sido compartidas con mi familia y con mis alumnos. Son el resultado de distintos momentos que he vivido. Algunos lindos y otros no tanto. No soy poeta ni escritor, ni pretendo serlo. Lo que sucede es que cuando me pasa algo que me conmueve el alma siento la necesidad de volcarlo en una página. Hoy por primera vez dejan de dormir en el cajón de mis cosas y despiertan atentas y con miedo ante la mirada de los que frente a ellas se detengan”. Héctor Fernando Sarco (1948-2000).

La obra fue publicada a través de Ediciones El Bodegón y ya forma parte de los tantos títulos escritos por Autores Locales.

 

 

La vida
Una sonrisa que no debe ocultarse ni borrarse.
Una caricia sobre el rostro de un niño.
Una mano extendida con el corazón puesto en ella.
Una mirada capaz de hacer olvidar las amarguras.
Una esperanza que nos permita pensar en el mañana.
Un amigo en quien confiar, ayudar y comprender.

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