OCTUBREANDO: El camino

por Horacio Pettinicchi
octubreliterario@yahoo.com.ar
martes, 7 de agosto de 2012 · 00:00

Un poema del Tao Te King

 

 

“He aquí los que en otro tiempo alcanzaron la Unidad: / El Cielo alcanzó la Unidad y se purificó. /

La Tierra alcanzó la Unidad y se afirmó. / Los dioses alcanzaron la Unidad y se hicieron poderosos. / El Vacío alcanzó la Unidad y tuvo plenitud. / Todas las Cosas alcanzaron la Unidad y se reprodujeron. / Los poseedores del Tao alcanzaron la Unidad / y se hicieron el ejemplo del mundo. / Todo esto es lo que produce la Unidad. / Sin pureza los Cielos pueden temblar. / Sin firmeza la Tierra puede quebrarse. / Sin poder, los dioses pueden sucumbir. / Sin estar pleno, el Vacío puede derrumbarse. / Sin reproducirse, todas las Cosas pueden agotarse. / Sin poseer el Tao, los Sabios pueden envilecerse.

Por lo tanto, / todas las Cosas dependen de lo demás / para mantenerse sólidas. / Por eso se dice: / Si desarmas las partes de un carruaje, / no habrá carruaje”.

 

El Dào Dé Jing también llamado Tao Te King, es atribuido a Lao-Tsé (Viejo Maestro) filósofo chino considerado el fundador del taoísmo. En realidad, si Lao-Tsé existió fue en la persona de un filósofo anónimo del siglo IV a.C. que atribuyó su trabajo a este sabio legendario. Según la leyenda, Lao-Tsé nació en la provincia de Henan y fue un bibliotecario de la corte. Se supone que dejó escrito el Tao Te-King (o Daodejing, Libro de la Vía y de la Virtud), el gran tratado filosófico chino, cuando abandonó China para irse a vivir a un lugar desconocido de Occidente. Con mucho, el Tao Te-King es la obra literaria más traducida del Chino y tuvo una enorme influencia en el pensamiento y la cultura orientales. Este libro, que cuenta con tan sólo 10.000 caracteres, fue redactado hacia el año 300 a.C. y parece ser una antología que recoge antiguas enseñanzas, aunque la densidad de su estilo sugiere que es obra de un único autor. La mayor parte del libro está compuesta por rimas y puede ser leído como un largo poema filosófico. Enseña que “el camino” (dao) del mundo se realiza con mayor aprovechamiento abandonando las categorías y los valores en favor de la percepción espontánea. El sabio busca “no hacer nada” (wu wei) y deja que las cosas sigan su curso natural; así, como estaba destinado a un monarca, al rey que pretenda ser inteligente y apto se le recomienda que mantenga a su pueblo en la sencillez y la pasividad para que así pueda amoldarse a la naturaleza, auténtica meta del hombre. Relatos y mitos posteriores integraron a Lao-Tsé en la religión china, convirtiéndole en una deidad principal de la religión taoísta que revelaba los textos sagrados a la humanidad; algunas leyendas sostienen que tras salir de China se convirtió en Buda. En China, la filosofía de la naturaleza y la visión del mundo están impregnadas del pensamiento taoísta y así muchos artistas, pintores, calígrafos y hasta jardineros han usado este libro como fuente de inspiración. Su influencia se ha esparcido también más allá del Lejano Oriente, ayudada por las muchas traducciones diferentes del texto a lenguas occidentales.

 

Comentarios