“Nunca toqué para que la gente piense que soy un gran músico”

Raúl Barboza brindó otra noche memorable. Unas 120 personas se embarcaron en un viaje de música, historias y palabras plenas de sabiduría. Y en esta entrevista habló de su oficio.
 
miércoles, 22 de agosto de 2012 · 00:00

Raúl Barboza atravesó la noche de Pilar con su repertorio de música del litoral y sus palabras pausadas que suenan a sabiduría oriental. Tal como lo hiciera un año atrás, el músico volvió a presentarse en el restaurante Tinto y Soda.

Para las 120 personas que colmaron el lugar fue la posibilidad de poder transportarse a ríos, pájaros y árboles del litoral o a las calles del barrio Latino de París, donde el músico vive hace más de 25 años, también su fuente de imágenes y sonidos para la inspiración.

Lo dicho, entre tema y tema “Raulito”, cuenta una historia, la verbal y la de su acordeón, sobria y genialmente acompañada por la guitarra de Nardo González y el contrabajo eléctrico de Roy Valenzuela.

Cada canción tiene su historia adherida. Como es el caso de “San Luis Gonzaga”, chamamé propio dedicado a esa ciudad de Río Grande do Soul, donde conoció a Luis Carlos Borges, acordeonista brasileño que fue el primer riograndense en tocar música del litoral.

Interpretando “Alma guaraní”, recordó su paso por el conjunto de Damasio Esquivel, con quien tocó cuando tenía 14 años. También repasó “La calandria” y “Luz de amanacer”, compuesto en el balcón de su departamento del barrio Latino. A continuación, la charla que El Diario mantuvo con el músico.

 


-¿Cómo son las noches en las que hay que subirse a un escenario?

-Siempre es una noche linda porque me reencuentro con amigos, con personas que no conozco personalmente pero con sólo mirarlos, de conversar un ratito con ellos, me doy cuenta del cariño, de las ganas de escuchar música y por ende yo, de subir a escena y poder brindar lo que desde hace tanto tiempo hago que es tocar el acordeón, tocar música guaraní con mis compañeros.

-¿Qué despierta después de tantos años? ¿Sigue habiendo inquietud, sigue habiendo placer?

- Por supuesto. Lo importante en el hombre no es regirse por lo años que ha vivido. Cuanto más años se vive uno más debe intentar hacer cosas. Porque muchas veces se piensa que el hombre, genéricamente hablando, es viejo y ya no puede trabajar. El hombre es joven mientras pueda ver, mientras pueda pensar, mientras pueda hablar, mientras pueda escribir, hacer una comida, tener un niño en brazos. Con eso ya está haciendo algo importante. Yo vengo juntando juventud desde hace siete décadas. Tengo mucha juventud y cuando subo al escenario me acompaña esa juventud, me acompañan los recuerdos, los deseos de hacer cosas, los amigos que ya no están, mis espíritus ante quienes me inclino a la noche al acostarme y cada día al levantarme agradezco abrir los ojos, oír, sentir frío, sentir calor, poder sentir, poder caminar. Siempre pido por la gente que por alguna razón carece de estas cosas.

 

-¿Sigue siendo un hombre que agarra el instrumento y busca descubrir algo nuevo?

- Por supuesto. Qué cosa más hermosa es poder descubrir, tener la capacidad de sorprenderse. Yo también me sorprendo cuando me encuentro jóvenes músicos, señoritas, muchachos que hacen de este instrumento maravillas, que yo aprendo porque yo no las sé hacer o porque no se me ocurrió. Y qué importante es tener a uno ocurrente de cosas, pero también ver que hay quien puede descubrir cosas que uno no conoce. Y lo importante es saber que nosotros somos un eslabón de una enorme cadena y que sólo somos eso, un eslabón, pero un eslabón bien prendido a otro eslabón que hace una muy fuerte cadena de vida.

 

-Lo veo como a un hombre con calma, pausado, que trata de transmitir algunos sentimientos que pareciera que están como pasados de moda. ¿Cómo se lleva con el mundo de hoy?

- Yo pertenezco a este mundo, a esta instancia de vida, a este momento, que no es muy feliz para la humanidad. No obstante, yo he sido educado con respeto y en el respeto. Aprendía a tener en mi boca tres palabras mágicas. Una vez un chofer de taxi me dijo: “Barboza, yo conozco tres palabras mágicas: permiso, por favor y gracias”. Es tan simple no… Pero ¿Qué me puede hacer daño a mí hoy? Nada. Soy un hombre incapaz de hacer daño, por lo tanto yo no pienso que alguien pueda hacerme daño. Y si alguien quisiese, yo tengo protectores espirituales que tal vez me aparten de esos momentos para que yo no tenga necesidad de utilizar ningún elemento para defenderme. La vida me defiende, yo sé defenderme, sin violencia, sin palabras duras, sin pensamientos negativos. Yo nunca toqué para que la gente piense que soy un gran músico, lejos de imaginar eso. Mi único deseo es que cuando las personas salgan de este lugar lo hagan con la felicidad de saber que la música que ese hombre tocó es la música de sus ancestros y yo lo hago con amor, con respeto, por solidaridad.

 

 

Que se haga costumbre

 -Esperemos que se haga costumbre tocar una vez por año en Pilar.

- Para mí es un enorme placer venir a Tinto y Soda. Yo ya se lo había expresado a César Mansilla (propietario de Tinto y Soda y organizador del recital) que si mi presencia podía ser útil y estar acá… bueno, el avisó y acá estamos.

 

 

Opinión
Su música me pasa cerquita

 

 

 

 Por Javier Girado*

 

Conocía la música de Raúl Barboza pero nunca había tenido la oportunidad de verlo en vivo. Su música me pasa cerquita, porque mi abuelo es correntino y me he criado escuchando a todos los grandes intérpretes de este género.

Lo de Barboza es algo superlativo. Su música se basa en la improvisación, lo repentino, los matices, los ataques. Hay muy pocos músicos con esas características, les podría nombrar a Juanjo Domínguez, el Mono Izaurralde, Luis Salinas, Astor Piazzolla y paremos de contar; son tocados por la varita.

Vos escuchás los temas de Barboza y siempre los toca de una manera distinta.

Fue un espectáculo de nivel internacional y tenerlo acá en Pilar resultó un verdadero lujo y una lástima para aquellos que se lo hayan perdido.

 

Quiero felicitar a El Diario, FM Plaza y a Tinto y Soda por esta posibilidad, porque no es común poder apreciar a este tipo de artistas, acá en nuestra ciudad y tan de cerca. Un hombre lleno de talento que nos regaló una noche inolvidable. 

 

*Músico

 

 

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