OCTUBREANDO: ¡La p…ita que se partió!

por Horacio Pettinicchi
lithorachi@gmail.com
martes, 21 de agosto de 2012 · 00:00

Si habría que definir a Nicomedes Santa Cruz (1925-1992) se diría de él que es el máximo representante de la negritud en Perú, y pese a la falta del reconocimiento de la crítica literaria pronta a alabar a todo lo que viene de afuera y dar la espalda a sus tradiciones, el día de su nacimiento (4 de junio) fue instituido como Día de la Cultura Afroperuana. Su palabra escrita dio voz y entidad a la silenciada historia del negro desde su forzada llegada al país y su innegable aporte a la construcción de la cultura nacional. Sus temas, de marcado compromiso, hablan a través de las décimas y relatos la marginación de los desposeídos, condenando al racismo y al imperialismo, abogando por una sociedad pluriculturista. No se puede dejar de nombrar a su trabajo como periodista, desde donde habló de las costumbres populares, el lenguaje, el arte culinario, el baile y la religión. Inolvidables su “Aporte de las civilizaciones africanas al folclore del Perú”, “Racismo, discriminación racial y etnocentrismo” y “El negro en Iberoamérica”, escritos que han servido a la toma de conciencia de la situación social del negro, no sólo en Perú, sino en nuestra América cobriza.

 

Cantares campersinos

 

El agua la manda el cielo,

la tierra la puso Dios.

Viene el amo y me la quita,

¡la p...ita que se partió!

 

A ver, respóndame, hermano:

si esta fue tierra ´e los incas

¿de dónde hay dueños de fincas

con títulos en la mano?

Pa mí que al pobre serrano

le vienen tomando el pelo.

Acequia, puquio, riachuelo

todo en títulos se fragua.

¿De ´onde tiene dueño l´agua?

¡el agua la manda el cielo!

 

Y por último, los incas

no han sido los más primeros;

antes los huancas ´stuvieron

y antes que ellos los mochicas.

Ora hay haciendas tan ricas

pa sólo un dueño o pa dos

y gritan a toda voz

que heredaron de su padre...

¡Que no me vengan, compadre,

la tierra la puso Dios!

 

Donde no hay minas de gringos

hay tierras de gamonales,

pagan míseros jornales

y te andan a los respingos.

Se trabaja los domingos

Más pior que en tiempo ´e la mita.

Y hasta si tengo cholita

para mi pobre querer,

por el gusto de poder

viene el amo y me la quita.

 

Creo que, ultimadamente,

debiera ser propietario

quien fecunda el suelo agrario

con el sudor de su frente.

Así espera nuestra gente

y así mesmo espero yo.

Y así ha de ser, pues si no

a gringos y gamonales

vamo a recontrasacarle

¡la p... ita que se partió!

 

(Nicomedes Santa Cruz)

 

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