APUNTES DESDE LA OTRA VEREDA: Amigos y cine

domingo, 22 de julio de 2012 · 00:00

 

por Hernán Deluca

 

Las películas pueden separarse de acuerdo al concepto de amistad. La amistad como denominador común, dentro y fuera de la pantalla.

Categoría 1. Existen películas que sólo tienen que ser vistas con los amigos, que no admiten la presencia de la pareja o cualquier otro ser de origen incierto. Se disfrutan más si estamos todos juntos, empujándonos como eternos adolescentes, riendo y diciendo cosas que sólo entendemos los que pertenecemos al grupo. Comedias o filmes de acción. “Despedida de soltero”, “American Pie”, todas las de “Rocky”, las de “Rambo”, las de “Star Wars”, etc., se disfrutaron más en patota. Puede ser que alguna de terror se sume a la lista (por ejemplo, las de “Freddy” fueron vistas así), pero, generalmente, se impone la risa. Hubo una época de pornos pero, bueno, no vienen al caso.

Claramente, las que pintan en punta son esas comedias bien masculinas, muy escatológicas, con chistes fáciles y persecuciones, minas en bolas y mucho, mucho más. La fórmula es sencilla: pizzas, cervezas y Will Ferrell en la pantalla. La trilogía perfecta.Categoría 2. Aquellas historias donde la amistad es el motor que mueve a los personajes. Especie de viajes iniciáticos donde los protagonistas terminan más unidos que cuando arrancaron. Un consejo: estas películas también deben verse con los amigos. La experiencia no sólo mejora la película, algo pasa que, al igual que los personajes, nosotros también mejoramos.

Con toda la modestia del mundo y en voz baja, les recomiendo tres historias que pertenecen a esta segunda categoría. Películas de amigos que vi con mis amigos.

“Cuenta conmigo” (1986), de Rob Reiner. La videocasetera nos unía cada sábado por la tarde hasta que apareció esta película y nos arrojó a la calle.

En un pequeño pueblo de Oregon, cuatro jóvenes amigos salen de la ciudad en busca de un chico desaparecido. Deseando ser vistos como héroes, inician una excursión de dos días que se convierte en la aventura de sus vidas. Cuando se cruzan con los pibes malos del pueblo, los chicos descubren una fuerza que nunca supieron que tenían: la amistad. “Cuenta conmigo” es una película que pega en el lugar justo, aunque tengas 12 años. Recuerdo que terminó y salimos corriendo, dos calles abajo, donde el barrio se hacía monte. Gritando, felices, a buscar nuestra propia aventura. A ver qué era eso de crecer.

“La hora 25” (2002), de Spike Lee. Reencuentro en el multisala, sin saber que terminaríamos abrazándonos gracias a una historia que transcurre en la New York pos Torres Gemelas.

En tan sólo 24 horas Monty Brogan perderá la libertad porque pasará siete años en prisión. En su último día decide reunirse con sus amigos, sin olvidar el tener que hablar con su padre y averiguar quién lo traicionó. Esa noche, la última, puede ser la de cualquiera. El saber que un cambio separará a los amigos es algo que duele. Por eso, el abrazo, el de los personajes y el nuestro.

 

“Entre copas” (2004), de Alexander Payne. Un par de separaciones y la elección de una comedia para descomprimir. Otra película que nos cacheteó en el momento justo. Exorcizamos la tristeza y levantamos cabeza. 

Miles, un divorciado y deprimido escritor, le propone a su amigo Jack, un actor de segunda que está a punto de casarse, hacer un viaje para visitar viñedos y probar todos los vinos posibles antes de la boda. En el viaje, asoman las verdaderas intenciones: Jack quiere disfrutar sus últimos días de libertad, Miles parece que sólo desea saborear un vino perfecto. En las aspiraciones malogradas y en la inevitable pérdida de juventud está la unión de estos personajes. Peligroso y gracioso bamboleo el de la crisis de la mediana edad.

No vivíamos esa crisis cuando vimos la película. Pero sí habíamos comenzado a probar los distintos tipos de tinto. Y gracias a Giamatti aprendimos que el merlot poco tieque ver con el pinot.

 

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