Soy mano: Días que se pierden

por Victor Koprivsek
sábado, 8 de diciembre de 2012 · 00:00

 

Se mezclan, no se entiende bien cómo pero se entreveran y se pierden. No son días cualquiera, ni se da en cualquier mes, la cosa es en diciembre, sí señora, amigo del diario, colega, compañera de vida, sobrinitos del alma.

Diciembre guarda misterios indescifrables, agujeros negros que se tragan horas y días, de repente tenías una reunión importantísima, a la que no podías faltar, supongamos el jueves, y zas… te despertaste, arrancaste para la cita, llegaste corriendo acomodándote la camisa y pum…

- La reunión fue ayer, hoy es viernes, te dicen.

- ¿Cómo? me robaron el jueves, ¿qué pasó?… ¿cómo que hoy es viernes?

La cosa es así y no tiene explicaciones, son días que desaparecen, se esfuman, nadie sabe dónde están, es como si se los tragara el gran tiempo mayor.

Después viene la lluvia y se inunda todo, ves gente en canoa cruzando por la Avenida Cabildo en la ciudad Autónoma viste, gente cabalgando el torrente desmedido y esquivando autos tapados por el agua.

Y eso también de repente desaparece, al otro día no se ve más, pum… se lo traga el olvido. Sale el sol y entibia las vidrieras.

A dónde están los días que se pierden, los que ni siquiera tienen un recuerdo bueno o malo, no importa, algo que los identifique, que los destaque en la infinita vastedad de meses y años.

A dónde, me pregunto así en confianza, estará el jueves pasado que tenía marcado con tantas cosas para hacer, el jueves 6 de diciembre, a dónde se fue, quién me lo robó del almanaque amarillo, de la resistida agenda marrón.

¿La lluvia? ¿El noticiero? ¿La situación política? ¿El 7D? ¿La nueva cautelar? Quién tiene mi jueves, quién me lo robo para siempre.

Que esta columna sea pues un llamado de atención, un alerta para que la comunidad toda sepa que alguien anda desapareciendo días y con ello todo lo bueno que pueda pasar en sus horas.

Porque una cosa es cierta, el tiempo que se pierde no se recupera. Los días que desaparecen no vuelven nunca más. Nunca más.

Y en la nube negra del pasado hay mucho desaparecido ya, mucho dolor y angustia de mucho desaparecido hasta ahora.

 

Comentarios