Autores Locales: El mundo olvidado

domingo, 2 de diciembre de 2012 · 00:00

Ensayo ganador (4º y 6º  de Secundaria) del concurso literario del Instituto Verbo Divino. En ediciones siguientes se publicarán otros trabajos.

¿Qué significado tiene la vida hoy para nosotros? ¿Se trata del simple hecho de existir, de haber nacido? ¿O se reconoce, como tantas veces, como un camino lleno de obstáculos?

Si hay algo cierto es que hoy en día somos muchos, y cada uno es libre de adjudicarle una respuesta distinta. Algunos nacieron para crear; otros, para destruir. Y otros, para hacer preguntas o buscar respuestas existenciales.

Sin embargo, hay algo que no podemos negar, y es el hecho de nuestra procedencia. No geográfica ni étnica; me refiero a que de la tierra venimos y hacia ella nuestros restos son devueltos. Mientras tanto, nos proporciona un lugar donde podemos encontrar todo lo necesario para vivir. El problema es que muchos se han olvidado de ella.

Ya sea por ignorancia, avaricia o simple crueldad, nuestra tierra sufre a diario el porvenir del hombre, ese invasor que ha tomado prestado sin regresar, que ha dañado sin reconstruir, y olvidado sin perdonar. Y mientras unos gozan en lo más alto de la comodidad, otros sufren en el más cruel abandono.

Estamos deteriorando aquello que nos permite respirar desde el día en que nacemos, entonces, ¿qué clase de vida es esa si nos estamos destruyendo a nosotros mismos? Y peor aún, a las generaciones siguientes. Y creo que nadie tiene derecho sobre la vida de los demás.

Sin embargo, la libertad que tenemos sobre nuestra propia vida (de la cual no todo el mundo goza) nos ha acostumbrado a actuar sin pensar dos veces.

Pero por suerte no somos todos iguales, todavía quedan algunos capaces de ayudar a preservar la riqueza que nos queda, y para eso no es precisamente necesario dedicar toda una vida. Los pequeños cambios son los que hacen la diferencia colectiva.

Entendemos entonces que el ser humano no ha sido hasta entonces el habitante más educado de planeta (por no decirlo de otra forma). La tierra ya se ha quejado, y aún hoy lo sigue haciendo. Pero mientras algunos mueren, otros nacen, y junto con ellos nace una nueva posibilidad para ayudar a componer nuestro hogar.

 

Lucila Morittu Borche (6° C)

 

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