Soy mano: Dos que se aman

sábado, 1 de diciembre de 2012 · 00:00

 

por Víctor Koprivsek

 

Se casó el Chino Pablo Méndez. Vecino del barrio Toro de Presidente Derqui, amigo del alma. Jugose la vida al fútbol, según cuenta su papá chaqueño.

Degustador de poesía y padre de familia, Agustín y Juan Cruz son sus dos hijos victoriosos. Analía Espantoso, su compañera desde hace 10 años. Una década juntos en el abrigo de los días. Se conocieron apenas terminado el secundario, casi ahí, estudiando el profesorado de literatura en Bella Vista. Flechazo directo al corazón, unos pocos ajustes con las parejas anteriores que cada uno tenía y meta palos y a la bolsa.

Se alquilaron un departamento en pleno centro de San Miguel, después una casita en otro lado, un barrio de avería y ladronzuelos, hasta que empezaron a levantar su propio refugio en Villa de Mayo y así está la cosa aunque el sueño grande es el terrenito propio en Derqui.

La vida intenta, levanta altares, puntos de encuentro para lo que fue y será.

Ayer mismo dieron el sí en el Registro Civil de Los Polvorines, esquina y parentela, muchachada firme junto al vago, amigas de la infancia para ella y compañeros de laburo.

Ahora, en un rato nomás, sí, ante Dios, fiesta en una quinta allá por el lado de Tortuguitas y la conclusión de todo un año de preparativos. El resultado de ahorros y desvelos y esa gloria que todas las mujeres sueñan.

Mesa grande con viejos amigos, familia y barrio, puro barrio invitado de honor a la velada.

Seguramente antes que los gallos anuncien la claridad de un nuevo amanecer, el amor enardecido nos encontrara abrazados a la guitarra y el vino.

Balanzas que pesan para un lado, que equilibran la cosa. Onda expansiva para entender que se puede, que la familia se arropa en el living alrededor de la mesa, que los días pasan para alivio de las penas y que niños, niñitos, miran cómo es el tiempo nuevo.

El tiempo nuevo está escrito por dos que se aman, dos que se aman siempre tienen razón, dos que se aman convierten el mundo en un templo. Dos que se aman reafirman aquello por lo que la vida es.

 

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