El espectador: Una firma, una remera y una noche inolvidable

por Facundo y Armando Ferreyra
sábado, 10 de noviembre de 2012 · 00:00

Todo comenzó el lunes pasado, como cualquier fanático (e hijo de fanático) partí hacia Vorterix, la FM de Mario Pergolini. Poco antes del mediodía, bajé del colectivo, caminé hacia la radio apresurado, ya sabiendo que estaban ahí los cuatro integrantes de Kiss.

Me puse a un costado de la valla, esperé la salida de los músicos: el primero fue Paul, Pablito Stanley. Yo tenía en mis manos una remera con su cara pintada, una que compré en San Telmo, muy buena. Le empecé a gritar “for you, for you”, se acercó y se la regalé. Tras este gesto, me firmó el antebrazo, junto a la zona donde tengo tatuada una rosa.

Como una criatura con el brazo lastimado salí urgente a tomar el colectivo, para volver a Pilar (previo llamado a mi viejo emocionado por esto). Fui a verlo a Alberto, tan fana de Kiss como yo, y después de contarle lo sucedido, empezó a tatuar encima de la rubrica de Pablito. Gracias al Ritual por plasmar mi sueño y el suyo también.

Más sorpresas… Vorterix filmó el hecho y yo estaba ahí, junto a mi brazo.

El miércoles último, ya estábamos en River, con mucho calor. Todos expectantes, a la caída del famoso telón negro con la palabra mágica KISS. Las primeras imágenes salieron de las pantallas gigantes, a los pocos segundos llegó la sorpresa: Tommy, Paul y Gene descendiendo de una plataforma de más de 10 metros, donde se mezclaban fuego, humo, luces y fuegos artificiales. De una manera esplendorosa arrancó “Detroit rock city”.

Pasaron temas de “Monster” (nuevo álbum) y los clásicos. Tommy hace destellos con su guitarra, Eric toca a más de 6 metros de altura, Gene se elevó a 14 metros en “God of thunder”, Paúl recorrió mas de 50 metros en el aire para que suene “Love gun” (le seguimos perdonando su guantanamera y la paloma blanca, el está más allá de todo eso). El escenario se puso a oscuras, por segundos desaparecieron. Al encenderse las luces, los cuatro volvieron con una torta para Tommy, que cumplía años. La gran sorpresa fue verlo a Paul con la remera que yo le regalé. Sí, era esa! Un frío corrió por mi cuerpo a pesar del infierno, a quién le podía contar, lo quería gritar.

Siguió el show y Paul colgó “mi remera” en el micrófono. Sonaron “Lick it up” y “I was made for loving you”, el estadio se llenó de papelitos despedidos por tremendos cañones en el clásico “Rock and roll all night”. Quién me quita lo bailado, usó mi remera, me firmó el brazo y estábamos ahí. De pronto el cielo se ilumino durante 20 minutos con fuegos de todos los colores, bombas y bengalas. Sabíamos que cuando volviéramos la vista al escenario ya no estarían ahí. Siguieron los fuegos, más y más. Buenos Aires festejo año nuevo el 7 de Noviembre.

 

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