APUNTES DESDE LA OTRA VEREDA: Y el cuerpo volvió a moverse

por Hernán Deluca
miércoles, 7 de septiembre de 2011 · 00:00

 

 

Los hijos del barrio Tropiano. Tres pendejísimos cuerpos pilarenses tirados en la arena. Las costillas al sol, las miradas hacia adentro. Expulsando de sus cabezas a una noche que no se quiere ir. Una noche que también acampó en sus hígados.

El sonido del mar pierde por goleada ante los gritos de una familia cordobesa, escapada de una mala y olvidada comedia de los setenta. Para colmo, esos dos perros no la terminan con sus vanos ladridos a las olas. Iban a tirarles con medio pescado podrido, pero, alguien patea una pelota; otro, con la camiseta de Banfield -la de “Garrafa” Sánchez-, pide un pase. El arco, dos ojotas haciendo la vertical, ha quedado demasiado cerca. Muy tentador. Los jóvenes se incorporan, levantan sus cabezas. Dos de ellos corren sus cabellos rockeros de la frente y, sin mirarse, balbucean: ¿Nos prendemos? Ya están de pie, sacudiéndose la modorra frente al picado que se viene. Atrás, adonde los envases de cerveza parecen jugar una partida de truco, ha quedado el día y esa canción que canturrearon durante todas las vacaciones; “Breaking the girl”.

Los Red Hot Chili Peppers también fueron compañía durante el verano siguiente. O un par de años más adelante, no recuerdo. “One hot minute” musicalizando nuevas historias frente a un mar con olor a río. Un poquito más grandes, pero iguales de inmaduros; Rusti, el Chino y Hernán fueron, durante aquellos 15 días, hermosos, surfers y californianos. Funkies, oscuros y bonaerenses.

Hoy, con el flamante ejemplar de “I’m with you” (2011) en mis manos, no puedo evitar caer en esos y otros recuerdos. Una música nueva que me lleva al pasado, abre ese cajón y me emociona con fotografías donde las tardes y las noches (las mañanas no existían) olían a fiesta. 

Arranca “Monarchy of roses” y el cuerpo que recupera la memoria. Sigo siendo el mismo que baila como un desquiciado cuando el bajo de Flea me golpea el pecho o que tararea en un idioma inclasificable cuando intento acompañar la voz de Anthony Kiedis. ¡Bailo!, los 17 han regresado.

“Factory of faith” sigue la línea de “música disco” gracias a, otra vez Flea, ese bajo penetrante que te apunta a la cabeza y te obliga a moverte. Con menos espontaneidad de la esperada, pero con mucha solidez, los Red Hot, por momentos, se arriesgan y experimentan. Por ejemplo, en el track siguiente, “Brendan’s death song”, donde se respira cierto aire folk. En cambio, en temas como “Did I let you know” parece que estamos ante una nueva banda, la del renacimiento.

Continúo en el medio del comedor, con mi danza macabra, ejecutando instrumentos invisibles. Muevo mi cabeza, estoy entregado a la música. No le pido nada a una banda millonaria que viene de una etapa de agotamiento. Este trabajo es el punto de partida de una nueva etapa. Al menos, quiero pensar eso. Por el momento, apruebo al treintañero Josh Klinghoffer quien, con muy bajo perfil, apela más al acompañamiento rítmico y a sutiles arremetidas de riffs, las que se adaptan perfectamente al “nuevo estilo” de la banda. Sin Frusciante, los Chili Peppers siguen de pie. Brindo por eso.

Comentarios