El artista sale de su hábitat, lo trasciende. Una idea lo inquieta. La calle, mural de asfalto, lienzo que late. Algo falta, algo nos quitaron. Salir y hacer. Hacer y salir. Cada vez son más. Si pueden, si se atreven, borren las sonrisas.
Pilar Quiero CaminArte no es el título de un clásico del rock vernáculo. Aunque, podría serlo, tranquilamente. Es tanto el rock que se respira en esta ciudad que todo podría (debería) ser musicalizado por los músicos que andan dando vueltas por ahí. Todo.
Pilar Quiero CaminArte es el proyecto del artista plástico Guillermo Peluso. “Pelu”, para aquellos que lo conocemos desde la época en que se podía ir al club. Arte, sociedad y ecología, para muchos, palabras en los carteles. Para él, corazones que bombean la sangre que vale. Porque, Pilar Quiero CaminArte tiene como principal objetivo sacar el arte a la calle, recuperar el espacio que nos pertenece, alimentarnos con el sol y celebrar porque los rostros brillan. Intercambio de emociones sinceras. Sensaciones vecinas que se abrazan y no se sueltan.
Cuadros en las rejas, esculturas en las veredas. Pilar quiero respirarte, Pilar quiero sentirte.
Por segunda vez consecutiva, el pasado sábado me acerqué a la experiencia. Porque, de eso se trata, de sentir. Estar ahí. Si no, no sirve. Bah, como en todo, si no ponés el cuerpo, la idea es sólo eso, una nota en el Facebook.
En compañía de mi hija, Camila, encaramos la tarde con todas las ganas de recibir esa brisa que te cambia. Poner el pie sobre la Hipólito Yrigoyen fue suficiente para darnos cuenta que así iba a ser. La jornada ofrecía un plus más que interesante. Exquisito, diría. A la posibilidad de recorrer el atelier del artista, de ver sus obras esparcidas por la zona, de apreciar la colección de motos, de tomarte un chocolate caliente y clavarte un alfajor, podías disfrutar de Kamikaze, la banda que los amigos Juan Pablo Ferreyra (guitarra y voz), Pablo Bustamante (bajo), Juanchi Alonso (batería) y Matías Domínguez (piano y voz) armaron para homenajear, acariciar al Flaco Spinetta. Estos muchachos son tan, pero tan buenos en lo que hacen que estar frente a ellos te transporta. El arte sólo es arte si te permite viajar, ¿no? Ok, ellos te llevan a donde quieras ir. Un motor alimentado con virtuosismo y sencillez. La cabeza de Camila en mi hombro, mis pies moviéndose al ritmo de la genialidad, somos pasajeros deseando que la travesía no culmine.
Que la tarde no termine. Giro la cabeza y reconozco a las miradas que me rodean. Ya me he cruzado con ellas. Ojos en sintonía con la alegría. Lo sabemos y nos aprovechamos de eso.
Ya estamos enterados, Pilar Quiero CaminArte es otro lugar desde donde podemos seguir empujando. Eso sí, tenemos que ser más. Por eso, dejen de mirar por la ventana y anímense a sentir. O, como bien dijo Ferreyra (el guitarrista que te infla el pecho) resistir.
