Una vida sobre los escenarios

Debutó en la década del ’50. Es un emblema del teatro local. Siempre que paró, necesitó volver. Calcula que realizó más de 500 funciones, pero aún siente nervios antes de empezar la obra.
domingo, 29 de mayo de 2011 · 00:00

 

Irma Brochiero, sinónimo de teatro en Pilar.

  

 

Por Alejandro Lafourcade a.lafourcade@pilaradiario.com

 

En Pilar, su nombre es sinónimo de teatro: desde que debutó sobre un escenario, hace ya 55 años, calcula que ha intervenido en unas 40 obras y más de 500 funciones. Irma Brochiero, de ella se trata, es un emblema de la comedia que sigue haciendo reír, ahora como parte de la compañía UT8.

Conversando con El Diario, recuerda: “Empecé en los años ’50, con el grupo ‘La Sátira’, dirigido por Fernando Ferrandiz, con Amílcar Álvarez, Homero Vitale y varios más. No teníamos dónde ensayar, por eso en mi casa se ensayaba muchísimo, mis padres no tenían problema, era única hija y sabían que me encantaba el teatro. Yo tenía 18 años”.

Al terminar los estudios Irma comenzó a trabajar en la fábrica SIT, por donde pasaron muchísimos pilarenses, pero la vocación pudo más y cambió su empleo por la locución, junto a Roaldo Barbesini. “En realidad, nunca estudié teatro, he hecho cursos de grande, lo mío siempre fue vocación. Depende del director, por ejemplo Tito Ramos es extraordinario, lo que aprendí con Tito fue fantástico, un tipo muy talentoso”.

El debut actoral llegó con “El torrente”, en 1956, una comedia para la que estaba “muy nerviosa, hacía de pareja de Barbesini. Pero la comedia es el género que más me gusta. Soy histriónica, de gesticular mucho, eso capaz que me ha ayudado a interpretar…”.

En aquella época, a falta de un teatro, había que encontrar lugares en los que poder desarrollar la actividad, y uno de ellos era el Club Sportivo, en el escenario de la cancha de básquet. “Allí hicimos muchas obras muy lindas –afirma Brochiero-, la que más recuerdo y que más éxito tuvo, porque se llenó totalmente el club, fue ‘Los chicos crecen’, con Ferrandiz, Roaldo, Homero, Beto Orsini, etc.”.

A su vez, la actriz comenta que “era teatro muy popular, entonces la gente iba mucho. Por ejemplo, en el Sportivo había folclore, guitarristas, recién después llegaba la obra y terminaba con baile. Era una fiesta”.

A fines de los ‘60 se formó el Teatro Municipal, con Titi Villar como director (luego Comedia del Pilar), que se inauguró con “Un guapo del 900”: “Una obra fabulosa, se estrenó en la Sociedad Española de Socorros Mutuos, que estaba ubicada en Pedro Lagrave y Belgrano. Esa fue una de mis últimas obras en esa primera etapa, porque dejé para formar una familia –está casada con ‘Beto’ Ponce de León, tiene dos hijos y dos nietos-“.

 

Regreso

El impasse duró casi 20 años, cuando se formó “Los fundadores”, en la segunda mitad de la década de 1980. “Pasó mucho tiempo hasta que nos reencontramos los que habíamos quedado, como Beto Orsini, Homero (Vitale), Tito Ramos… Decidimos reunirnos y se fundó ese grupo, ya éramos todos grandes. Homero Vitale fue el que siempre unió al resto, con muchos no nos veíamos hacía 20 años, fue muy emocionante encontrarnos después de tanto tiempo”.

Al grupo lo dirigió Tito Ramos “e hicimos cosas muy lindas, ya era muy distinto, teníamos dónde ensayar, estaba el Lope de Vega, en el medio pasaron muchas cosas.

Con ‘Los fundadores’ estuvimos cerca de 10 años muy lindos, con obras muy exitosas”.

Cuando se disolvió el grupo, por unos años Irma se volvió a llamar a silencio,
“hasta que me llamó Manuel Vázquez y me propuso sumarme a UT8, hace unos cinco o seis años. Yo tenía mucho temor, había dejado de actuar hacía un tiempo, pero me insistió y me enganché con ellos, con quienes estoy actualmente y me encanta, es un grupo maravilloso, de gente linda, la paso muy bien”.

La actriz recuerda que “empecé haciendo unos papeles chicos al principio, y después me fui animando un poco más, hasta que hicimos ‘Sábado para tres’, que fue muy graciosa y tuvimos que darla un montón de tiempo, porque el público la quería seguir viendo”. Fue la segunda vuelta de Irma Brochiero a las tablas, ahora en el flamante Píccolo Teatro.

“Por problemas de salud me alejé por un tiempo, pero ahora estoy con ellos preparando Jettatore, para la segunda mitad del año. Ya estoy de vuelta, gracias a Dios muy bien, superando todo”. Y agrega: “El teatro es maravilloso. Me ha dado muchas satisfacciones, cuando decidí dejar la primera vez quise encargarme de mi familia, y ahora en UT8 nos divertimos, trabajamos de manera descontracturada, y nos está yendo muy bien”.

Después de dos interrupciones, en la actualidad Irma no piensa dejar el teatro en forma definitiva. “Mientras tenga salud –afirma-, me parece que no voy a retirarme. Por ahora no se ocurre, estoy con todas las ganas y toda la polenta”.

 

 

 

Con “Titi” Villar en “Un guapo del 900”.

 

 

 

Los nervios están
A pesar de toda su experiencia, Irma Brochiero confiesa: “El día del debut tenía mucho menos nervios que ahora que retomé. Sigo poniéndome nerviosa antes de una función, el miedo más recurrente es a olvidarme la letra, porque es un trabajo en equipo. Son muchos los nervios, siempre están, por más chico que sea el papel. Ahora estoy muy miedosa…”.

 

  

Figuras
La actriz no olvidó mencionar a quienes considera referentes del teatro local: “Amílcar Álvarez, Fernando Ferrandiz, Roaldo Barbesini, Homero Vitale, Titi Villar, Manuel Vázquez, Ángel Alonso, Tito Ramos, Elsa Farjat, María Angélica Carrea, Noemí Gal

 

 

Debut. Con Barbesini en “El torrente”, 1956.vagno y, de los jóvenes, Martín Simeoni y Hernán Deluca”.

 

 

 

 

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