Soy Mano: Efemérides

por Graciela Labale
sábado, 10 de diciembre de 2011 · 00:00

 

 

Hoy se cumplen 28 años desde aquel 10 de diciembre de 1983 en que Raúl Alfonsín asumía la Presidencia de la Nación, tras los peores años de la historia contemporánea. Recuerdo fotográficamente su aparición en el balcón del Cabildo de la Ciudad de Buenos Aires, particularmente el momento en que repitió aquella hermosa consigna: “el pueblo unido, jamás será vencido”. Fue un día a pura emoción, plena genuina aún para los que como yo no lo habíamos votado, era legítimamente una fiesta de la democracia. Recuerdo también los ojos enrojecidos por las lágrimas felices de ese día donde se abría una ventana a la esperanza.

Hoy la historia se repetirá en algo que ya se hizo sana costumbre. Un nuevo período presidencial comenzará cuando asuma su segundo mandato Cristina Fernández, elegida de forma genuina por el voto popular. Seremos nosotros, sus votantes, quienes nos convertiremos en celosos custodios de un proyecto de país con el cual soñamos los que pertenecemos a una generación diezmada por el horror, de la misma manera que allá por el 83 fuimos custodios de un sistema que parecía difícil de consolidar.

También el 10 de diciembre es el Día Internacional de los Derechos Humanos. Conciente de que no es una fecha más en el calendario, hoy y siempre, debemos reafirmar todos y cada uno de los artículos de la Declaración Universal para que sean de cumplimiento efectivo en los diversos rincones del planeta. Particularmente es mi deseo y motivo de lucha la situación de la mujer, que a pesar de haber evolucionado hasta llegar a ocupar los cargos de mayor responsabilidad en una sociedad, sigue estando en un lugar de desigualdad y vulnerabilidad aún en el seno mismo de la familia.

Mañana, en otro orden de cosas, es el Día Internacional del Tango, una jornada para homenajear a nuestra música ciudadana, la misma que recorre todo el mundo, la que nos identifica como país, la que se canta y se baila en un abrazo interminable que tan bien describe Mario Benedetti en “La borra de café”:

“Es virtualmente imposible que después de varios tangos, dos cuerpos no empiecen a conocerse. En esa sabiduría, en ese desarrollo del contacto se diferencia el tango de otros pasos de baile que mantienen a los bailarines alejados entre sí o sólo les permiten roces fugaces que no hacen historia. El abrazo del tango es sobre todo comunicación y si hubiera que adjetivarla diría comunicación erótica, un prólogo del cuerpo a cuerpo que luego vendrá o no, pero que en ese tramo figura en los bailarines como proyecto verosímil. Y cuanto mejor se lleve en el baile la pareja, cuando mejor se correspondan el hueso del uno con la tierna carne de la otra, más patente se hará la condición erótica de una danza que comenzó siendo bailada por rameras y cafishios del novecientos y que sigue siendo bailada por el cafishio y la ramera que unos y otras llevamos dormidos en algún rincón de las respectivas almitas y que despiertan alborozados y vibrantes cuando empiezan a sonar los acordes de El Choclo o Rodriguez Peña.”

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